6/8/09
No podemos volver a esa ilusión de cuando eramos niños. Porque aunque sigo siendo frágil como una niña y hoy aún con tu mirada puedes movilizarme el corazón y detener todos mis sentidos, lo que he recorrido me ha enseñado a equilibrar mente y corazón, me ha vuelto un ser mas bien racional.
En esa época todo era más tierno porque solo era sentimental, era puro porque no había maldad. En este tiempo que puede ser breve y a la vez eterno, hemos crecido, hemos cambiado. Y a pesar de que siempre creí que la esencia era perenne, no se si estoy segura de ello en estos momentos. Todo eso es lo que me hace dudar. Presiento que va a terminar mal y que nunca tendría que haber comenzado. No se juega con fuego y ambos tenemos antorchas en nuestras manos, nos acercamos y nos vamos iluminando con la tentación de tocar las vistosas llamas. Sabemos que ya no hay caso, que ya es tarde. Somos unos malditos impulsivos que quieren volver a creer que el corazón es más fuerte que la razón, que sea como en las películas y que la realidad pase a segundo plano.
Nunca tendría que haber resurgido esta presión en mi pecho que hace años se llamaba intriga por saber lo que sentías y hoy resurge pero por haberlo conocido.