9/19/09
Cuando te seguía dócil y convencida de tu fuerza, tuviste la cobardía de ocultarte entre frases carentes de un significado explícito. Éste, tu accionar hizo emerger dudas de mi pecho que no te niego intenté arrancar juzgando de absurdas. Pero luego me animé a soltar algunas para ver como irías a sostenerlas, como conseguirías aliviar mi angustia. Y de ahí ya no podría continuar. Fue tal la decepción que obtuve que preferí taparla con mi indignidad antes que con blasfemias probablemente inmerecidas.
Hoy quise volver a encontrarte. Busqué en el rincón en el que solía hallarte mas solo encontré un hueco vacío. La sorpresa invadió mi ser dispuesto a ofrecerse como esclavo ante tanta pena acumulada. Pero antes de que cualquier fenómeno sobrenatural me pudiera sostener, la llama se consumió.
No percibo eso que nos llena internamente. No insinúo haberlo perdido porque aún una ilógica voluntad me incentiva a invocarlo. Solo digo que se halla ausente. Y por un largo período. Será cuestión de tiempo que el ahogo descienda hasta el recuerdo, que se convierta en una huella que me enseñó alguna vez: "TU PERSONA DEPENDE EXCLUSIVAMENTE DE ELLA".