5/10/09
Voy caminando por el pasillo, acelerada, con mucha gente a mi alrededor que va en diferentes direcciones. Yo por mi cuenta me dirijo al ascensor, llego tarde a clase y presiono el botón para cerrar puertas. No llegan a cerrarse que un pie interrumpe el acto. E instantaneamente entra y me sonrie. Me dice unas palabras que no llego a procesar porque estoy muy ocupada admirando su rostro, sus gestos, sus modos. Me sonrie nuevamente y presiona el boton que indica piso 7, porque yo aun no reaccione. Ahora si me doy cuenta y busco justificar mi idiotez comentando que a esa hora, aun sigo dormida. El ascensor ya comenzo a subir y unos segundos antes del piso 6 el indica que tambien pare en ese mismo piso. Le pregunto si no va directo al aula y me dice "no, y vos tampoco".
Sorprendida escucho el "piso 6" que emite el ascensor y siento como su mano toma la mia y me saca del ascensor.
En ese piso ya no hay ruidos, es que hacen 10 minutos empezaron las clases. Es todo tan extraño y tan perfecto. Que él, justo él quiera lo mismo que yo.
En medio del pasillo me toma la cara y me da un beso inesperado, un beso eterno y soñado. Me dan tantas sensaciones como son posibles en apenas unos segundos. Y suspiro y...
Y lo tengo al lado, preguntandome con esa voz de avergonzado por ser un colgado, pero a la vez, como sabiendo que haga lo que haga es tan lindo; qué era lo ultimo que habia que hacer en el ejercicio; como hacerlo. Y yo le sonrio tan obvia, lo miro tan obvia, le explico casi desesperada, me trabo. Me animo a tirar un comentario burlandolo para robarle otra de sus sonrisas encantadoras y me quedo esperando un nuevo momento en que empiece un diálogo relámpago que tan grabados me quedan. Lo miro de reojo y empiezo de nuevo a imaginarlo.