Donde dije digo, digo Diego..
3/28/09
Y se aprenden cosas. Y sabes que la gente piensa diferente porque vive diferente a como vives tú. Y el entorno, y la comida y la gente y los horarios. Todo parece ser un polisíndeton creado solo para un determinado tipo de personas que saben como vivirlo. Y lo mejor de todo es saber que tienes la capacidad para adaptarte como una más y no como una simple turista o una Erasmus que no vive y disfruta de las costumbres y la rutina que te saca de la rutina de tu vida en tu país. Después de días de viento (la bora) en la cara, de casi nieve, de sol intermitente, de días finitos y noches interminables, de amantes y desacuerdos, de miles de películas y libros en italiano, de pequeños viajes y nuevos amigos, de pasar a estar sola a tener a mil desconocidos que se mueren por conocerte y de nuevo volver a estar sola, de empezar a apreciar las conversaciones con tu madre, echar de menos a lo que no tienes y creerte enamorada de tu ciudad, comprar una planta que se muera a los tres días, dormir durante días, escribir como nunca habías hecho porque nunca habías sabido expresarlo o no sabías lo que querías, creerte cambiada, valorar la amistad y la compañía por encima de los lugares y el estado, aprender cada día algo nuevo, tener un motivo por el que volver a casa y otro por el que querer marcharte, de compras, cafés y brioches, peleas de cacahuetes en un restaurante, de ser responsable con lo que cocinas e irresponsable con tu dieta, de atardeceres inimaginables y conversaciones contigo misma. Después de eso y de un tiempo de creer que no era nada. Ahora pienso que es todo. Pero todo está pasando y tengo nuevos planes.
Por cierto, ojalá la vida fuese una ducha de agua caliente. Magari lo fosse….
I giapponesi non hanno fiori nei suoi giardini per non vederli morire.
me encanto la tarde que pasams!!
que te vaya bien en tu pueblo!!
muakaaaaaaa