7/9/09
Ojalá-dijo Frieda lentamente, tranquilamente, como si supiese que sólo se le concedería un plazo muy corto de tranquilidad sobre el hombro de K, y quisiese gozarlo hasta lo último- ojalá hubiesemos arriesgado inmediatamente aquella noche! Podríamos estar seguros en algún lugar, diempre juntos, tu mano siempre suficientemente cerca como para poder asirla, cómo necesito tu proximidad!cómo me siento, dedde que te conocí, abandonada sin tu proximidad! Tu proximidad es, créeme, el único sueño que sueño, otro no.