Las luces se apagan a las diez de la noche. Ruge la grada. El batería ocupa su posición de combate y marca el nivel de decibelios. Apabullantemente alto, por supuesto, chunda, chunda, te notas los aporreos en la boca del estómago, hay un momento en que incluso los pupitres de prensa bailan. El evento hay que notarlo dentro, si no de qué. Internet está revalorizando el valor sensitivo del directo: el sudor, el tímpano, la vista convertida en un led.
(...)
Aún con eso, la épica de la banda, el tono de sus composiciones, el majestuoso sonido de la noche y los necesarios guiños a la solidaridad, mensaje de Desmond Tutu incluido, mostraron a los mejores U2 posibles. En un mundo portátil y digitalizado, sólo lo enorme no se puede llevar en el bolsillo. Eso es U2, probablemente la última banda de estadio, lo poco que queda del siglo XX.
Això diuen es mitjans; jo me qued amb sa energía que varen desprendre, es sentiments que crearen amb es moments més emotius des vespre (Desmont Tutu, Aung San Suu Kyi, Michael Jackson, connexió amb una nau espacial en directe, pensant en es futur des medi ambient...) mostrant sobretot es seu enorme compromís amb tot lo que se proposen. Queda sa música, es llums, es balls i es crids, però per damunt de tot, es aplaudiments infinits que ahir feren ressonar una vegada més aquest Camp que tant significa.
Bono, bono, bono... idò tot un concertarro, veig. Serà difícil superar es llistó, però allà serem, donant-ho tot i ja veurem què en sortirà.
i ja és el tomorrow de today!!