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Otávio (final)

Es condición en este tipo de pasiones que nunca tenga punto final lo que no terminó nunca de empezar. Llegó el día de mi regreso y entre polvos y llantos prometimos volver a vernos lo más pronto posible. Ya en Buenos Aires, gasté fortunas en tarjetas de teléfono y promesas de amor. Ese disco de Marisa Monte que habíamos escuchado durante toda una tarde se volvió la banda sonora de mis días de nostalgia. Con el tiempo conocí al que luego sería mi novio por cuatro años y, esas casualidades, el día que lo llamé a Otávio para darle la noticia, me contó que él también había conocido a alguien. Mi vida siguió su curso, con Diego conocí el verdadero amor y lo viví plenamente, a no ser por ese bichito que nunca terminó de irse de adentro mío y al que le dediqué incontables cartas y pajas, ese nombre que recuerda a navío, a naufragio, ese hombre que no era ni podía ser para mí, que si hubiera conocido en circunstancias normales, jamás hubiera elegido.

Me propuse escribir el guión de un corto, era la historia de una chica con un sentido sobrenatural del olfato que se enamora -o cree enamorarse- de un muchacho muy apuesto aunque bastante distinto a ella. La atracción es inmediata, como un hechizo, como un conjuro, y se empiezan a ver y ella por dentro preguntándose todo el tiempo ¿por qué? ¿por qué de él? ¿por qué así tan fuerte, tan de golpe? Acaso el amor es siempre un misterio sin explicación. Pero en este caso, la razón pronto se devela: por una fatalidad del destino, este muchacho vive en la misma pensión y comparte la ropa con otro flaco, alguien que muchos años atrás dejó una huella indeleble en el corazón de ella, un antiguo amor irresuelto que por no zarpar no llegó nunca a buen puerto, un amor de esos que nos hacen especular durante años enteros sobre lo que podría haber sido y no fue. Sin poder evitarlo, sin saberlo siquiera, el olor del ser alguna vez amado desentierra inconscientemente en ella poderosos sentimientos del pasado.

El momento en que los protagonistas descubren el equívoco es bastante amargo, pero no es culpa de nadie. El pobre chico, tan ilusionado que estaba, y que al final no era más que un simple portador del olor de su compañero en la ropa, le pregunta a la chica si querría volver a ver a ese muchacho que al parecer tantas cosas le provoca todavía. Están en la pensión, sólo una pared los separa. Octavio -ese es el nombre del personaje, aunque nadie lo nombra en todo el corto- está mirando televisión en la habitación de al lado, ajeno a todo lo que viene sucediendo. Ella contesta: “Es curioso, mil veces me planteé esa pregunta, y mil veces pensé que sí sin dudarlo. Pero ahora no estoy tan segura, creo que no fui sincera conmigo misma. A veces cuesta distinguir entre el amor y el recuerdo del amor. Son sentimientos tan parecidos, y sin embargo…”



Durante mucho tiempo me quedé atado a un recuerdo al que mi corazón se había acostumbrado demasiado. Era tan fácil extrañar a Otávio, tan cómodo, tan funcional a mi espíritu nostálgico, a mi habitual tendencia a hacer de mi vida una película romántica con sus buenos toques de melodrama. Otávio, cómo no ibas a ser mi amor imposible con ese nombre tan hermoso, cómo no ibas a ser perfecto si yo te creé, te di forma y aliento, te forjé a imagen y semejanza de mis fantasías más íntimas y de mis más secretos deseos incumplidos.

Me tomó más o menos un año filmar el corto y tenerlo listo. Cuando lo subtitulé al portugués, supe que no estaba pensando sólo en el beneficio de mostrarlo en dos o tres festivales brasileños. Este año lo encontré en el Facebook. Habían pasado cinco desde mi viaje a Brasil, desde nuestra única semana de amor. Fue muy emocionante, para los dos. Le pedí su dirección y le mandé por correo un dvd con el corto. Me contó que lo vio con su hermana y que a los dos le gustó mucho. Me preguntó por qué decía yo que estaba inspirado en él y no supe cómo explicarle, o acaso ya no me hizo falta. Me dijo unas palabras muy tiernas, me preguntó cuándo nos íbamos a volver a ver y supe que no era un decir, no era una frase hecha, sino que en cierta forma me estaba invitando a vernos nuevamente.

Vaya a saber qué habrá sido de él en todos estos años, tampoco se lo pregunté. Me dijo: “guardo todas tus cartas, son tan tiernas”. “Todas no”, pensé, y recordé una vez que lo llamé después de muchos meses y me contó al pasar que se había mudado. Nunca intentó comunicarse conmigo, nunca se preocupó por pasarme su nueva dirección, pero no le guardo rencor. Creo que en el amor nunca es culpa de nadie. Y creo que le mandé el corto porque me gustan las ceremonias, y porque necesitaba un buen final para esta historia. A veces lo encuentro conectado, pero ya ni se me da por hablarle.




Fin.




On November 19 2009 15 Views



Avatar lordlazarus

Lordlazarus On 14/02/2010

ayer me pareció verte bailar a mi lado en j
extraño eso de firmarse el fotolog y no saludarse en persona
un beso

l.


Avatar darkkeops

Darkkeops On 07/12/2009

hola tokallito! como andas? ya voy a ir a tu casa a joderte y asi me enseñas a cocinar jejeje chauchazo


Avatar sub_acuatico

Sub_acuatico On 25/11/2009

Lograste que después de 4-5 meses sin uso, me vuelva a conectar al fotolog unicamente para comentarte el texto.

IMPRESIONANTE. Creo que esta última entrada lo levanta como un excelente postre a una muy buena cena.
Claramente me sentí identificado con el desenlace, como uno queda con historias idealizadas que nos sirven de excusas, pero sabemos que no son reales.

Me gustaría ver el corto.

Abrazo!
Tincho


Avatar nikosan

Nikosan On 23/11/2009

y que pasó que decidiste terminar ahí esa relación mental?

...como sea es lindo saber que era lo que estaba detrás de la escala de benzer, me gusta mucho esa historia

un abrazo martín.


Avatar andomareado

Andomareado On 23/11/2009

Yo ví ese corto. También, yo, tengo una inercia terrible a la nostalgia, a un melodrama que protagonizo sin querer. Octavio es un hermoso nombre, sí.
Abrazos Martín!
L.


Avatar tinchin18

Tinchin18 On 21/11/2009

Hola señor! Deus... bueno ya que los 2 no queremo gastar credito (ratas) ja x este medio te paso a saludar y ver q estas bien y me alegro :D.... pasame la historia completa de octavio... asi se llama un amigo mio...no sera el no???


Avatar estemundodehoy

Estemundodehoy On 19/11/2009

Me encantó Martín!
Pensé que era alguna que otra historia inventada y no un anécdota de vida real.
Saludos, espero poder volver a leer alguna que otra que quieras revelar por este medio.






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