6/16/09
Hay que ser un "perro viejo", como lo definió Lorenzo, para olisquear entre los rincones y sacar un mendrugo de pan. O un artista impresionista para pintar a corta distancia un engendro de colores que luego cobra cierto sentido. Un visionario para anticipar el éxito en medio de la ruina, donde sólo crece la mala hierba. O un tahúr resabiado para saber cuándo jugarse un farol con sentido. Valentino quizás tiene un poco de todo eso. Y una capacidad extraordinaria para inventarse una victoria donde no existe. En Montmeló, le sisó a Jorge el hueco que necesitaba en una curva suicida, para recuperar su reputación.
un peto k vagi tot mu be cuidat maca ;D