11/10/09
Decía que había subido a las estrellas, y había vuelto con los dedos quemados. Los ojos opacos, la boca pequeña, el suelo y sus pasos. Decía que todo le era ajeno, los días, la vida, que se queda vacía una noche vaciada de sueños. Decía que hace años se hizo vieja, se despertó una mañana y el polvo le ensució los huesos.
Juraba que vivió el momento, y que después de eso no hay nada, que tomó la manzana y secó el árbol, y ahora espera sabiendo que la espera también se ha marchado.
Era como tú, cómo yo, era todos nosotros, en domingo, de madrugada, en invierno.