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7/3/09
Me lo reprochan a menudo, pero yo siempre vuelvo
al sentir aquel que nació en mí cuando yo nací,
renunciando al ansia denodada de riqueza y saber
a cambio de seguir soñando con cosas que no pueden ser.
Sin embargo, hoy no iré en pos de esa región incierta;
su vastedad insoportable aumenta mi tristeza.
Y las visiones, que en legión se presentan una tras otra,
ponen al mundo irreal peligrosamente cerca.
Andaré, pero no iré tras antiguas huellas heroicas,
ni seguiré los senderos de la eminente moralidad,
ni tampoco, entre los rostros presentidos, formas
nebulosas de la historia de épocas pasadas.
Iré hacia donde mi propia naturaleza me lleve
-me ofende tener que elegir otra guía-:
a las cañadas de helechos donde pastan los rebaños grises
donde el viento sopla contra las laderas de las montañas.
¿Qué es lo que me han de revelar esas montañas desiertas?
Mucho más esplendor y dolor del que yo puedo expresar:
la tierra, capaz de hacer que un corazón humano sienta,
puede reunir los dos mundos: el Cielo y el Infierno.
Emily Brontë
Querido Antoine,
Cuánto tiempo!! Cómo estás?
Cómo va todo por tierras orientales?
Besos a orillas del Bósforo