Primera parte:
Todo comenzó hace muchos meses, tal vez algo más de un año, cuando Javier y yo le propusimos a Zahara que tenía que cantar aquí, en su ciudad natal.
Poco después de aquella propuesta y cuando acababa de hacer la canción Adiós, Luis Foronda la entrevistó para La librería. Había empezado “En Úbeda se cuenta...” era junio, yo iba por las callejuelas que llevan desde las casas del losal (donde se alojaban narradoras y narradores) hacía la contada infantil en la plaza de Santo Domingo con una radio (un transistor) escuchando la entrevista.
Luis le preguntó a Zahara, cuándo un concierto aquí en Úbeda y ella le contestó mi padre lo organizará todo, él se encargará de hacerlo. Después cantó Adios, “a capella” , ella estaba en Granada y se despedía de esta ciudad, que la acogió durante siete años, haciéndola granaína para toda la vida, se despedía con esta canción y del programa de radio. Me emocionó escucharla y saber que estaría aquí en Úbeda, cumpliendo nuestro sueño, un día no muy lejano y ofreciéndonos un concierto.
Desde aquel día de junio, incluso desde antes, Javier y yo sabíamos que llegaría el momento en el que viéramos a Zahara compartir sus canciones, sus melodías, sus sueños en Úbeda, en la ciudad en la nació, en la ciudad donde jugaba en las plazas y salía de paseo con sus amigas, en la ciudad de sus padres y de sus abuelos, la ciudad que disfrutó de conciertos pequeños y muy grandes, con motivos benéficos casi siempre, en el Hospital de Santiago, en el Teatro de la SAFA, en la Plaza Juan de Valencia, en el Instituto San Juan de la Cruz, en la Plaza de San Lorenzo... en el salón de nuestra casa...
Desde hace un año Javier, fundamental y únicamente él, se ha encargado de que llegara el momento, yo sólo lo he incordiado pidiéndole mas celeridad o le he dado mi opinión o desde el 22 de abril, que yo ya sabía que habría concierto en Úbeda, le he preguntado mil veces cómo iban las gestiones,
Javier teléfono en mano, caminos para allá y para acá de gestión y gestión no ha parado hasta hacerlo realidad. No ha sido fácil, porque las fechas de Zahara, metida en la vorágine de presentación del disco, y las fechas libres en el Hospital de Santiago había que conjugarlas, el hacer los carteles, buscar los alojamientos de quienes sabíamos que querían venir desde fuera y de los propios músicos, las idas y venidas para buscar colaboradores, las llamadas de teléfono, los miedos y las ganas se han agolpado una detrás de otra, pero como buen padre y sobre todo amante de lo que hace su hija y con la ilusión de que Úbeda pudiera disfrutar de lo que Zahara lleva haciendo años en otras ciudades, que ni la han visto nacer ni la han criado ni la han tenido de vecina, ha hecho todo el trabajo para que estuviera aquí en las mejores condiciones, para que ella y los chicos fabulosos pudieran tener la ocasión de brindarnos su música.
Yo mientras tanto además de preguntarle por esto y aquello, sólo he enviado algunos email y mensajes anunciando el concierto, sólo se lo he comunicado a mi gente unas cientos de veces, “no olvides que Zahara presenta el disco el día 12 de junio”. Estoy convencida que creo que a algunas personas las he aburrido con mis comentarios y anuncios, pero es que en esto yo también quería contribuir.
Y se vendieron algunas entradas por internet, en Black &Jones, en el Candil, en la Beltraneja, y salió en Radioúbeda y en el Ideal y en el Jaén y en Teleúbeda, y había carteles en la puerta de muchos establecimientos y los nervios se aceleraban... Y cantaba Raphael en Linares, y había exámenes y viajes programados y cena de Alciser e imprevistos familiares ... y con todo, llegó el día 12 y vinieron los músicos desde Barcelona y Granada, en un día en el que se derretían las piedras y los pasteles de los carteles, con una furgoneta llena de instrumentos musicales y muchas ilusiones musicales por compartir, y el vestido blanco estaba planchadito en su cuarto.
En la siesta, para contribuir yo al evento le preparé un ramo de piruletas, chupachus y globos, tantos como canciones tiene compuestas y no me daba tiempo ni de llegar a las pruebas de sonido y el ramo se me volcaba y no sabía cómo llevarlo... mientras, ellos, los músicos fabulosos, la chica que perdió el avión y el padre de la chica estaban en las pruebas de sonido.
A las ocho y media de la tarde la plaza, parecía más esto que un patio, del Hospital de Santiago se llenaba de gente de Úbeda, de gente que vino de Valladolid, de Barcelona, de “Suhanton”, de Córdoba, de Siles, de Linares, de Jaén, de Sevilla, de Granada, de Rus, de Torreperogil, de... muchas personas, la mayoría conocidas y queridas.
continuaráfoto de
http://www.fotolog.com/cedes_cuadrados
Me has emocionado... la he leído toda de un tirón y he llorado recordando cada momento...
Muchísimas gracias, por traerla, por guiarla y por hacer de ella lo que habéis hecho...
Nos hacéis muy felices, vosotros por haberla traído con nosotros y ella, por compartir todo lo especial que es con cualquiera que se acerque y se pare a escucharla.
Gracias.