En su origen griego significa "bilis negra" y con ella se aludía a la secreción y circulación por el cuerpo de un "humor negro”. Para Hipócrates, la melancolía caracterizaba un estado enfermizo, prolongador del miedo y la tristeza. Y hasta nuestros días se ha venido asociando a la depresión. Pero ya los románticos la percibieron como un estado favorable a la recepción estética y a la inspiración:
la felicidad de estar triste -así la definió Víctor Hugo-. Y en su "Oda a la melancolía", Keats señala que:
Con la Belleza habita, belleza que es mortal./ También con la alegría, (…) y con el placer doliente…Definida por la RAE como
tristeza vaga, profunda, sosegada y permanente, nacida de causas físicas o morales, es innegable su presencia en el arte contemporáneo, tanto en la mirada del artista como en lo representado. Van Gogh, por ejemplo, escribe en una carta que la melancolía le invade muy a menudo con una gran fuerza, siendo el detonante de su impulso creador. En este sentido cabe entender a Rilke:
Cuanto más callados, cuanto más pacientes y sinceros sepamos ser en nuestras tristezas, tanto más profunda y resueltamente se adentra lo nuevo en nosotros. Por su parte, el crítico Rafael Argullol habla de
esa dejadez, ese abandono, ese estado intermedio de lo que podríamos llamar la nostalgia de un mundo perdido y un estar en suspensión con respecto al presente, tan propios del artista moderno y, a la vez, del estado melancólico. Recuerden las figuras de Modigliani (tan influido en esto por El Greco o Botticelli).
La psicoanalista Julia Kristeva señala en su libro "Sol negro" -referido a la depresión y la melancolía- que, en su sentido estético, es una armonía más allá de la desesperación; mientras que, en el aspecto clínico, la melancolía sería, en suma, una perversión innombrable, blanca... Sin llegar a la depresión, en otoño se apodera de nosotros un estado melancólico, debido a los cambios de luz y temperatura ambientales (junto a un decaimiento energético y un bajón de las defensas) que nos llevan al recogimiento y a una difusa introversión.
Y aunque ese sol negro siempre termina recuperando su esplendor primaveral, como si nuestra época histórica fuese crepuscularmente otoñal, hay artistas que insisten, aún hoy, en vivir
en el número siete, calle Melancolía./ Quiero mudarme hace años al barrio de la alegría./ Pero siempre que lo intento ha salido ya el tranvía...
Hasta la mejor memoria, que Proust persiguió en toda su obra, sólo es posible -según él- asociada a la melancolía. Todo lo impregna su negro fulgor, el doliente placer que la segrega. De hecho, ese filósofo de la amargura que fue Cioran ya escribió que:
en un mundo sin melancolía los ruiseñores se pondrían a eructar...
Y no le faltó razón...
Diario "El valle de Elda". Artículo: "La melancolía".
Rafael Carcelén.
** Canción del día:
http://www.youtube.com/watch?v=7Oc00YtU_fA... para cantarla con mi Pitu, cuando cierra el bar...**
¿Que le pasa a mi cui?
Yo, en mi tablon de delante del escritorio, tengo un post-it que dice algo muy parecido de la melancolia, escrito por ti. Debe ser por lo de ser su sobrina. Y de Victor Hugo, ¿eres familia tambien?
Todo lo que dice Julia Kristeva acerca de ella es lo que me debe estar pasando a mi este finde, pero de lleno. Ha cambiado el tiempo y estoy tan bien en mi casica, con la calefaccion encendida y recordando cosicas... Vamos, que no me sacan de aqui ni con agua caliente. Ya veras tu cuando estes en la tuya.
Y con la Pitu, mas de un dia la vas a poder cantar ahora que vas a vivir alli.
Te eche de menos en mi cumple, pero... http://www.youtube.com/watch?v=xJBtFfIcBU0
Besitos a las dos.