Como siempre llevaba su quita luna al caminar por las noches de luna llena, ya que le apestaba tanta luminocidad, entre otras cosas; Pero al contrario de ella, a su fiel perro le encantaba mirar la luna llena, ya que le recordaba a su ama, cuando era distinta, cuando no ocuapaba el quitaluna, y le encantaba mirar el resplandor de aquella noche de luna llena. Pero sin motivo alguno de un día a otro cambió, y desde ese día no quiso mirar mas la luna.
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