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Nunca tuvo grandes dotes intelectuales ni tuvo un título universitario, pero él supo muy bien de qué lado estaba el bien y de qué lado estaba el mal. Me dio muchas cosas no medibles en dinero que yo no podía valorarlas, pero ahora que soy grande, me doy cuenta de sus sacrificios y sus rabietas, de sus tristezas y de sus sueños.
Se levantaba muy temprano y se iba a trabajar, y de eso nunca lo oí quejarse. En cambio para mí levantarme temprano era una tortura. Los domingos hacía desayuno con ricas tostadas, que me encantaban y que sólo a él le quedaban bien. En días especiales, días domingos eran de parrilladas de buena carne magallánica, porque yo me crié con asado al palo, mate, milcaos, curantos, choripanes, leche con plátano, malta con huevo y tortas para los cumpleaños, con el aire fresco y frio de Punta Arenas y con mucho amor. Todos comíamos en la alegría de un día de sabernos juntos. Y que felices que éramos. Esas cosas no están perdidas, están en mi memoria y de vez en cuando esa tradición sigue presente con mis seres queridos.
Yo recuerdo muy bien sus ojos y la forma de mirar. Cuando estaba enojado parecía que se venía un nubarrón de esos que se acercan cuando se viene una tormenta, pero no duraba mucho, enseguida se le pasaba. Eras gracioso viejito. Pero yo te quería mucho, sabes.
Una de las cosas que más recuerdo era cuando bailaba con mi mamá. Le gustaba la cumbia y el folclore. Bailaba bien, y chistoso también, yo veía en su rostro la alegría que aparece cuando uno puede mostrar con el cuerpo aquellas cosas que nos hacen felices. Ellos me enseñaron lo que es luchar cuando uno quiere algo, con honradez, con pasión, y con constancia. Todo se puede lograr en la vida cuando uno lo desea mucho, solo es cuestión de proponérselo y seguir adelante a pesar de cualquier obstáculo. Tengo muchos recuerdos de él, soy parte de la realidad de su tiempo. Solo quedamos sus hijas para dar testimonio de cómo era antes. Que se tenían sueños, que se tenía fe en el futuro, que existía algo que hoy en día se está perdiendo: el respeto. Respeto por las personas mayores, por las opiniones ajenas, por el trabajo de cada uno, por sus padres, por sus tíos, por los vecinos, por los demás, antes existían los demás, hoy en día solo existe el uno de cada uno. Cosas que ahora iguala el falso poder que da el tener algo y parecería que lo poco o mucho que algunos tienen algo les da derecho ser irrespetuosos con los demás.
Cuando yo era niña jugaba, como todos jugaban y crecí escuchando música de Leo Dan, que mi padre siempre colocaba los domingos. Tantos recuerdos juntos, los desayunos en el “Kiosko Roca” con choripanes y leche con plátano, solos tú y yo, y luego me llevabas al jardín, como recuerdo esos días cuando éramos inseparables…
Para llegar hasta aquí tuve que pasar por los velos que envuelven los sueños y me hicieron creer en un mundo mejor. Un mundo mejor que todavía es posible, pero lo es gracias a que hubo viejos que construyeron una fortaleza en el alma de cada hijo. Eso mismo tenemos que hacer nosotros, heredar a nuestros hijos aquellas cosas plagadas de esperanza, de tesón, de voluntad, que sepan que las cosas se logran trabajando porque no hay otro camino, el camino lo hace uno, con honradez, honestidad y alegría.
A veces la vida parece injusta. Hoy que podría devolverle a mi viejo tantas cosas lindas como él me dio, ya no está. Será que Dios pone en cada uno el tiempo y el lugar en que deban hacer tal o cual cosa, después de allí... quien lo sabe. Solo una cosa es segura, detrás de todas las cosas, hay un motor que todavía sigue funcionando y traslada su fuerza sobre cada nuevo ser, es la vida que anida en todo corazón que más allá de un latido tiene una emoción, que hace que arranque nuevamente siempre, en cada ocasión.
Recuerdo sus ojos, su voz y su inocencia, recuerdo su mirada y su forma graciosa de bailar y el mejor homenaje que yo puedo hacerle es vivir la vida como me la enseñó y que a pesar de cualquier dificultad, el motorcito todavía funciona con el combustible que da el corazón, los buenos tiempos que construimos y con respeto por el amor.
karina_karinozka said on 6/28/08 8:23 PM …
Me alegra saberte tan rica en ello, más allá del dinero que puedan albergar tus bolsillos...Me alegra saberte conciente del valor de la trascendencia en la vida. Así como él trascendió en ti, ahora tú te debes a continuar con su tarea para trascender en los demás.
Estamos destinados a ser compañeros de vida... de quien queramos serlo. Existe un buen grupo de gente que añora eso que tú añoras de él: compañía, buenos recuerdos, elementos significantes y únicos que dan identidad a una persona... somos capaces de convertir, de transformar y trascender en la vida de otros sólo con el hecho de proponérselo.
Somos capaces de generar nueva esperanza de vida en otros, de revivir las formas de vivir con ese mismo tesón y alegría para que después sean otros los que lleven ese estandarte.
Es cierto que hoy existe un individualismo increíble, pero no creas que todos son prisioneros de ello. Habemos un grupo importante que aún cree en los sueños, que aún cree en que se pueden hacer cosas mejores y que creemos en el valor de la felicidad como un estado que debe buscarse siempre.
Un abrazo enorme querida
Que Dios bendiga tu memoria y la conserve para seguir dándole este tipo de testimonios y lecturas a quienes se han nublado con la rutina... para volver a valorar, para volver a replantearse y a atreverse a cambiar...
8_daniella_3 said on 6/29/08 7:13 PM …
hola..
aca pasndo a saludar
k ya todo parece k es por facebook aunk a veces uno sube fotos..
nose k deicrte creo k la Karenia ya dijo todo... ellas siempre tan buena para escribir XD
esta muy bonito lo que escribbiste y a veces es bueno desahogarse...
espero k estes bien
y nos veremos pronto eso espero
saludos
karina_karinozka said on 6/28/08 8:15 PM …
Pequeña saltamontes:
Cada vez que veo esta foto leo lo que escribes...
Cada vez me parece que estás en la más profundas de las tristezas (y seguramente es así), pero la increíble habilidad de escritura que da la emocionalidad de las personas logra suscitar sentimientos hermosos en los que leemos.
Es increíble ver cómo has sabido tomar y valorar todo eso que llamamos memoria... a veces la memoria no discrimina entre lo que significa para nosotros un buen o un mal recuerdo, pero sólo Dios sabe por qué almacenamos esta información...
Todo ha de tener un sentido en la vida, porque nunca nada de lo que nos sucede es en vano. Con mucho dolor y con mucha aflicción tú has tomado este acontecimiento resignificándolo cada día, cada mes y cada año. Procesas tu duelo aún, pero siempre obtiene un nuevo valor para ti y para nosotros que sabemos lo que pasó.
Pese a tu melancolía quiero que sepas que lo que has escrito me ha llegado mucho. Nuestros padres, para quienes el mundo fue totalmente distinto, para quienes no tuvieron las mismas oportunidades que ellos pudieron brindarnos ahora sólo con esa fe, esa convicción de vida y esas ganas de hacer de este tiempo y este espacio sitios felices son inconmensurablemente valiosos. Como tú bien has dicho más allá de lo que somos por lo que dice o dirán nuestros títulos universitarios, hay una educación que no se acredita más que a través de la interacción con los otros y esos son los valores.