Los pequeños pasos hacia los grandes descubrimientos
9/16/09
A veces, atisbo la ilusión que un día debieron experimentar aquellos hombres, de grandes ideas, que surcaban los mares en busca de otras tierras, de nuevos mundos.
Me parece que puedo verlos subidos a lo alto de un mástil oteando el horizonte, con el viento salado golpeándoles la cara y las ropas y, en el zumbido de las horas, dibujar en el pensamiento la llegada de un mundo mejor, más grande, más hermoso, más perfecto.
En estos tiempos en que todo parece haber sido descubierto o inventado, en la era de las telecomunicaciones, las guerras políticas, el cambio climático... ya nadie cree que haya nuevos mundos por descubrir.
Sin embargo, yo sueño con un mundo donde todos los hombres y mujeres estén hermanados (donde no existan las guerras ni el hambre), donde la naturaleza sea respetada y venerada (y desaparezcan las corridas de toros, el abandono de animales, los incendios forestales), donde el cariño, la sinceridad, la comprensión, la voluntad y el respeto le ganen la batalla al odio, a las injusticias, al insulto y la agresión.
Yo sueño con un mundo mejor. Y ese mundo que hoy parece tan lejos, algún día puede asomar en el horizonte para que todos gritemos: ¡Tierra!
El único camino para llegar a él, más allá de las brújulas y los sextantes, es el amor. El amor atemporal, sincero, constante y generoso hacia todas las cosas.
Cuando hay amor, el mundo se transforma, cambia de color. Cuando hay amor... Todos podemos construir un mundo mejor.
Yo empiezo por nosotras...
Me gusta tu evangelio!!!!
Me apunto!
Bsitos guapa!