Este fin de semana, una amiga dijo algo así como: "Tengo miedo de perder un día el sentido común".
La verdad es que es para tener miedo, porque viendo a más de uno cómo dirige su vida (como si manejara el timón de una pequeña embarcación, con un tsunami yendo a su encuentro y varios tornados despeinándole el flequillo), una se pregunta: ¿Se levantó ya así de malamente o es que se lo ha ganado con los años?
Sí, el sentido común existe y es esa vocecita que te dice: "Colega, eso es una mala idea". Y va el tío y se lía la manta a la cabeza y se complica la vida. Y eso es porque no tiene vocecita (¿Pitito? ¿Pitito? ¡Qué!), porque la tiene estropeada, está borracha o su propio yo es su peor enemigo.
Hay cada uno por ahí que me cuenta cada historia... Lo peor de todo no es que se tomen malas decisiones, es que ni siquiera se den cuenta de que son malas y sigan girando una y otra vez en su propia estupidez.
Ojalá nunca pierda el sentido común. Pobres diablos...