7/9/09
De acuerdo al proceso de la especie humana, se tiene la desventaja del olvido; es decir, que estamos coscientes del tiempo y del recuerdo. Esto, en gran parte, se debe a los hechos que cada individuo logre en su devenir. O en su elección. Sin embargo, estamos fragmentados. Nos apresa la categoría. Nos intimida. Y no sabemos, (o peor aún: no queremos saberlo) que al fondo de cada acto existe la posibilidad de hallar matices que diferencien un estado de otro. Lo más difícil, al final de cuentas, es detenernos a analizar cada una de nuestras acciones y sentirnos libres luego de ejecutadas.