¿Sabéis esas mañanas en las que piensas: 'por qué coño he abierto los ojos?'? Pues esta mañana yo he pensado todo lo contrario. Nunca había tenido un despertar tan dulce, con una sensación tan dulce dentro de mí, pensando que tengo una suerte que no estoy segura de merecer. Y a partir de ahí, el día ha ido a mejor.
(Siento pasaros por las narices mi buen estado de ánimo, emos del mundo).