Eve.
12/24/09
Temprano se hace de noche, y las mágicas luces de colores iluminan la ciudad.
La gente se recoge pronto, pues no quieren pasar frío. La familia les espera. Tal vez un gran pavo también.
Los niños se frotan nerviosos las manitas. No pueden dormir, pero tienen que hacerlo. Si no, no les traerán esa bicicleta de última generación que pidieron en irregulares letras mayúsculas cuando escribieron la carta.
Algunas prisas de última hora. ¡Nos olvidamos a la abuela! No importa, no queda muy lejos la residencia... ¿quién se ha comido el turrón? Lo siento, tenía hambre... no importa, nos apañaremos con los polvorones.
Se acerca la hora, y todos se sientan alrededor de la mesa para disfrutar de la cena.
Al grito de ¡Feliz Navidad y Próspero Año Nuevo!, los mayores brindan sus copas de champagne y los niños beben sus refrescos.
¡Todos, a dormir! O Papá Noel no vendrá. Sí, tranquila, cielo. Le hemos puesto las galletas y la leche para los renos, como siempre.
Que descanséis. Y nada de despertaros, ¡eh! Prohibido ir al baño, sé que todos podéis aguantar hasta mañana.
Buon Natale.