Debajo (...debajo...) se esconden los mejores tesoros
7/18/09
Un buen día llega y recibes la noticia. Llamas a tus coleguis de siempre y también a unos pocos más para ir todos juntos. Unos por supuesto que se apuntan, otros no saben lo que se pierden.
Y se compran las bebidas, de todo tipo y en grandes cantidades (hasta tal punto que sobra luego una entera) y nos vamos para allá.
Allí se bebe, se habla, se ríe, te cambias la ropa interior por un bikini y conoces gente maravillosa como illa-yo-Vane-qué-guay! o Javi, ese chaval que derrepente nos gorronea el vodka pero lo hace con tanta soltura que le dejo y luego nos enteramos que es colegui de Myriam. El mundo es que es un pañuelo, y si no que se lo digan a illa-yo-Vane-qué-guay!.
Luego, cuando sólo la ginebra se nos resiste, decidimos poner rumbo a la catedral de la diversión. Entonces entramos en el destape... literalmente. La ropa empapada es un estorbo y para algo llevamos los bañadores. Saco el pareo y, el detalle, mi sombrero. En el guardarropa conocemos a Jorge, un encanto. Me llevo un rato hablando con él. Hombre que es su primer día trabajando allí y hay que hacérselo ameno... además de tener vistas al futuro de tener guardarropa gratis :D
En la espuma todo es diversión. Bailas, ríes, te revuelcas, te agachas y nadas por la espuma, tiras espuma a otros, cuando el cañón dispara más espuma te vas a la muchedumbre que la espera y allí a empujarse y a rozarse con otros. Y conoces a más gente, como mi compañero de "jacuzzi" Ale, y vuelves a ver a otros personajes, como illa-yo-Vane-qué-guay!... y "La chica del sombrero", que estaba allí con su cara linda y su sonrisita infantil. Seguramente la chavala no sea más que eso, pero ya se está convirtiendo en un icono divertido que señalar.
La música buenísima, el ambiente genial, la gente a tope, el local lleno a rebosar. Si no has estado nunca en una fiesta de la espuma, nunca has estado en una Fiesta de verdad.
Ya de vuelta por el camino el ambiente fiestero seguía (aunque por el puente tuvimos cuidado con los elfos de Rivendel) y es que no te vas a poner la ropa cuando puedes ir en bikini, pareo y sombrero por el centro de Sevilla a las 6.30 de la mañana. Lo recomiendo encarecidamente.
Experiencia única. Más cosas que contarle a mis hijos y mis nietos. ¿Y es que cuántas veces te vas a poner unas bragas en el autobús de Alcalá? Pues ya está.
Vestigios.
P.D.: Soy la teniente de Acero!!! Desfilad delante mía, hijos de puta!!! Marcha en paso ligerooo... ar!!!
...
una que disfruta! a lo perry!
muá! :D