10/18/09
Si te tengo que hablar de lo que no ves… creo que me definiré con una palabra: jodida. No soy persona que sigue las modas y, soy muy poco previsible. Todos lo son, yo no. Eso puede ser que te desestabilice y llegues a la conclusión que al principio te he dado. Soy un poco rara. Pero antes me puse el título para luego serlo, y no al contrario. Me río mucho, mucho, y mi risa es tan escandalosa que he llegado a despertar a los vecinos. Y lloro constantemente cuando me entran ataques de ésta. Me encantan los detalles que no soy capaz de esperarme. Prefiero una mirada que un anillo de diamantes. Prefiero un abrazo que una casa en la playa (o bueno, espérate a que me lo piense). No soy nada materialista, de hecho, mis mejores pertenencias son los momentos que guardo. Soy hipersensible…pero en mi casa. O en mi rincón de vida. Delante de ti, jamás me verás caer, ni débil. Y pensarás que soy tan dura como una roca. Y más fría que el hielo. Sí, confía en el dicho de “las apariencias engañan”. Creo constantemente en el destino, y me aferro a él para excusarme de mi mala suerte. A pesar de mi positivismo, he llegado a casos extremos de dolor. Aunque, no sé si te lo he dicho ya, pero no hay persona más fuerte que yo en esta vida. Ni luchadora, claro. Me como los problemas con patatas, o directamente no me hace falta acompañamiento para superarlos. Doy patadas en el aire para cambiar el rumbo cuando no me gusta. Y a veces, aunque me guste también lo hago: renovarse o morir, eso dicen. No tengo mejores amigos. Los amigos son amigos y no hay que clasificarlos con mejores ni peores. Y a veces, o mis expectativas son muy altas o he llegado a pensar que no he tenido de eso. Soy de las que piensa que en la vida estamos solos y que todos vienen contigo a acompañarte, no a ayudarte. Un mal pensamiento, lo sé, pero es como lo siento. Aunque, suene contradictorio, yo siempre voy a estar para aquel que me necesite. No hay nada más bonito en la vida que sentirte útil para una persona que necesite de ti. Precioso, ¿No? Me encanta, también, los momentos que me paro a pensar en todo. Me gustan las conclusiones que saco, y sigo. Cuando no me gustan mis pensamientos, cojo el bolso (preferentemente el que me regaló Bea) y salgo de casa…a airearme. A vivir y cambiar aquello que me ha hecho daño. Quizás no puedo cambiar mi vida, pero sí mi día y momento. Eso me gusta. Me apasiona el hecho de que todo lo que voy a vivir a continuación va a ser como yo decida. Si quiero poner esto aquí, lo pongo y paso por al lado…porque YO lo he decidido. Y aunque la vida a veces nos cambie los planes con sus acontecimientos, siempre nos quedará el consuelo de nuestra sabiduría y llevar, perdón, SOBRELLEVAR ese cambio de planes. No hay nada triste, NADA, si te lo propones. Una sonrisa mueve el mundo, y la de uno mismo, NI TE CUENTO. Supongo que cada persona tiene dos vidas: la que vive y la que imagina. La decisión de tus pasos parte de ti, pero a veces la vida nos atormenta con situaciones que no esperábamos y, como cualquier ser humano, no sabemos sobrellevarla. Es en ese momento cuando recurrimos a la vida que imaginamos para ser un poco (más) felices. Cuando nuestra capacidad del día de montarnos la película acaba, bajamos a la Tierra. Pero de otra forma: con una sonrisa que antes no teníamos de ver nuestra vida perfecta. No creo en el amor eterno. Ni tampoco en el amor a primera vista, pero sí en los juegos de miradas que matan. Me parece increíble la idea de que dos personas sean unidas por un mismo sentimiento. Increíble, y precioso. Para mí no existirá el amor eterno, pero sí el verdadero. Y soy de las que piensa que eso sólo sucede una vez en la vida, porque nuestra persona ya está marcada a encontrarnos… De sentimientos negativos, diré que sólo son dos cosas las que más odio en este mundo: la piña y la mortadela. Sí… ¿Para qué decir la hipocresía y la mentira, como todos hacen, si CUALQUIER ser humano hemos sido partícipe de ella alguna vez en nuestras vidas?. Sin la mentira no podríamos vivir, para qué engañarnos. La hemos utilizado para nuestro bien, para el mal ajeno y para la solución de problemas, ¿A caso eso no es un método de vida? Un mecanismo de defensa para cualquier sentimiento alterado. Una parte más de la vida. Todo aquel que afirma no haberla utilizado: MIENTE. Y si hablamos de sinceridad… una es utilizarla adecuadamente y otra ser mal educada. Soy de las que manda a la mierda antes que huir, y la que pone todo en su sitio diciendo las verdades antes de que todo se vaya al traste, pero… ¿decir las cosas a la cara siempre es de valientes porque utilizan la verdad? Claramente, NO. La verdad debe de ser utilizada en el momento adecuado, no en todo tipo de situaciones y cuando nos plazca…más que nada, porque ese término no deja de ser relativo. Si no quieres cagarla, anda con pies de plomo al decir la verdad, perdón, TU verdad.
Sigo en comentarios :)
Y si he hablado de las dos cosas que más odio, hablaré de las tres cosas que más adoro: los abrazos, la lectura y la música. Los primeros son capaces de hacerte recuperar un cachito de tu vida que sentías ya perdido. Es la mejor medicina para un malestar… puedes estar un día, un mes o un año, que al recibir un abrazo, se te cura una parte enorme de esa desgracia. Es el gesto que más necesita un humano, no lo dudo. Te da energía. Te da vida. La lectura es capaz de hacerte vivir los mejores viajes y experiencias que jamás habías pensado. Puedes volar hacia un mundo que, ni con los mejores aviones o barcos puedes alcanzar. Conoces gente, paisajes y situaciones. Narras una historia que, no es tuya… ¿o sí? Cuando empiezas a leerte un libro, esa composición empieza a ser tuya desde la primera palabra… fantástico. Y la música… igual que tenemos cinco sentidos y muchos sentimientos, ésta forma una parte enorme de mí. Me ha dado las mejores cosas de mi vida. Y también las peores. Una nota, una melodía, una canción y una voz es capaz de hacerte cambiar tu forma de pensar, de ver las cosas…de revivirte. Soy de las que piensa que, la música es vida. Que la vida es música. Sobre mis costumbres y manías…