Sólo, completamente sólo.
En el baño de una habitación extraña, desconocida.
Inmóvil, evadido... pero a la vez increíblemente sobresaltado.
Cómo si de fotogramas se tratasen, mis conexiones nerviosas hacen fluir por mi mente miles de pensamientos que me saturan.
Mi corazón late deprisa, la boca se me seca, la sensación de calor que siento no es comparable a ninguna anterior. Ni la humedad de Beirut en pleno mes de Agosto, ni estar bajo el sol abrasador en una antigua ciudad Azteca se asemejan a ello.
Estoy sudando, noto como una gota de sudor resbala por mi frente y baña mi cara.
Me miro al espejo con un simple movimiento de ojos, sin pestañear, sin mover otro músculo más que el encargado de cambiar mi visión de la pared por la de mi propio rostro en aquel espejo.
Estoy... asustado no es la palabra, yo diría desconcertado. Me cuesta describir la sensación que vivo y describir sus síntomas.
Mi expresión invita a la calma pero por dentro una procesión de nervios descontrolados y un organismo al borde del colapso rezan lo contrario.
Sentía náuseas hace un rato y dolor de cabeza, sentía sofoco, tenía sed.
Fumé un cigarrillo más, uno de los cientos de miles que ya he debido fumar a lo largo de mi corta aunque mal administrada vida. Pero fue diferente, no calmó mis nervios, no apagó mi vicio ni cesó mi ansiedad, no sentí nada.
Ahora me daba cuenta que sentía dolor.
No era dolor físico, no era un dolor tangible, no podría referirme a él como grave o agudo, puesto que no creo que exista un término médico adecuado a semejante dolor.
No sabría compararlo con otro, no era fuerte pero tampoco débil.
Estaba asustado porque tampoco lo podía localizar.
Mi cara no puede darme información alguna, llevo un buen rato mirándome sin ser consciente de ello, esa especie de letargo aparente no es tal, nada más lejos de la realidad.
Por dentro sigo agitado, encendido, peligrosamente activo, demasiado quizás.
Sería incapaz de pronunciar una palabra, me siento como deben sentirse esas personas que despiertan tras un largo y tortuoso estado de coma, tras el cual confiesan haber sido conscientes de principio a fin sin haber podido tomar parte de las conversaciones que se mantenían a su alrededor o de los comentarios del médico que los visitaba.
Sólo consigo angustiarme aún mas ante este desconsiderado dolor, ¡maldito dolor!
Dolor profundo, molesto y persistente que sólo yo podría detenerlo si supiera cómo.
¡Maldito dolor! Que bloquea mis reflejos, mis sentidos, mi raciocinio, mi cuerpo entero y hace que me halle como petrificado frente a un puñetero espejo.
No me duele el cuerpo, ni la cabeza apenas ya..., ni el pecho... ¡Me duele el alma!
Dolor maldito del alma, que hace que me sienta en llamas, que me apena y me enfurece al mismo tiempo.
Dolor contradictorio que ni te manifiestas ni te marchas de mi, dolor con el que convivo y me hace perder la cabeza...
Márchate de una vez y no vuelvas más, déjame vivir en paz.
"
Al Bano Carrisi & Romina Power - Felicita"
http://www.youtube.com/watch?v=Q0wZQbK938YY si, próxima parada... Moscú
http://www.youtube.com/watch?v=IHlq_P5CI18http://www.youtube.com/watch?v=AO8Zr2CQ29ghttp://www.youtube.com/watch?v=7ipwH-QN07khttp://www.youtube.com/watch?v=gWLHTDn5hAoHasta otra ;)
ese dolor se apaga con sonrisas, es el único antídoto, y una vez hace tiempo comprobé que funciona...
pasa buen verano tú también, a lo mejor hay reencuentros en la tercera fase y sonrisas, muchas sonrisas...;) yo tengo una bolso como el de mery poppins lleno, si quieres te dejo unas cuantas :)
http://www.youtube.com/watch?v=iMBDYOVYZRQ