Las narices de los niños contra los escaparates...*
12/24/09
Navidad.
Calles iluminadas, gente, regalos, sonrisas,
prisas, gritos, fotografías, colas en cualquier sitio,
el metro abarrotado, los autobuses hasta arriba y
las calles mojadas o cubiertas de fino polvo de nieve.
La ilusión de los niños pegando la nariz contra el cristal de alguna juguetería.
La emoción de los padres buscando el regalo que dibuje la sonrisa más amplia en la cara de sus seres queridos.
El marido que compra un ramo de rosas de camino a la libreria o a casa.
La mujer que busca la corbata más lucida, o el reloj más especial.
La sonrisa del panadero, pescadero o el cajero.
El "feliz Navidad" del vecino que encuentras en el ascensor subiendo a casa, o que te abre la puerta del portal antes de que saques las llaves.
Los villancicos en un centro comercial y las miles de estrellas y figuras navideñas que adornan cada rincón de la ciudad.
Pese a las prisas, parece que todo está tranquilo, que todo marcha bien.
Sin embargo, de puertas para dentro, no siempre es todo tan bonito.
Y a ti, que no te gustan las navidades, y seguramente, este año menos que nunca, consigueremos que les encuentres ese "algo especial" que las hace tan diferentes del resto de las festas.
Pero reconozcamos, que también es tiempo de melancolía, cuando a la mesa, año tras año, se sienta gente de menos, y llevamos 3 años, con personas diferentes sentadas a la mesa.
¿Por qué será que en los momentos importantes siempre falta alguien?
Ahora mismo no tendremos la respuesta, por tanto, habrá que buscarle el lado bueno a todo esto, y quedarnos con lo bello, tan sólo, porque tú veas que no todo es tan tremendo.
Y agradeceremos que aunque nos falte gente, tú sigas aquí y no nos hayas dejado.
Un milagro.
Feliz Navidad a todos,
feliz navidad Mamá.
Me pongo el sombrero,
para que no se escapen los sueños.
*{Te Quiero Mucho Más De Lo Que Se Puede Escribir}*