Para quien es padre o madre y para aquellos que lo serán….
7/30/08
Hay un periodo en el que los padres van quedando huérfanos de sus propios hijos.
En el que los niños crecen independientes de nosotros. Crecen sin pedir permiso a la vida. Crecen con alegría, y, a veces con mucha arrogancia. Pero no crecen todos los días de igual manera. Crecen de repente.
Un día se sientan cerca de ti en la terraza y dicen alguna frase con tal madurez que te sientes que ya no puedes cambiar más los pañales de ese niño. ¿Dónde estuvo creciendo este pequeñito que yo no me di cuenta? El niño esta creciendo en un ritual de obediencia orgánica y desobediencia civil…
Allí están muchos padres al volante, esperando que ellos salgan entusiastas sobre patines y cabellos largos y sueltos. Entre hamburguesas y bebidas, allá están nuestros hijos con su uniforme de generación: incomodas mochilas de moda en los hombros, allí están con el pelo desordenado. Esos son los hijos que conseguimos engendrar y amar, a pesar de los golpes.
Y ellos crecen medio amaestrados, observando y aprendiendo de nuestros aciertos y errores. Principalmente con los errores que esperamos que no repitan. Hay un periodo en el que los padres van huérfanos de sus propios hijos. No los esperamos mas en las puertas de la disco o en las fiestas. Pasó el tiempo del Ballet, del Ingles, de la natación y del judo. Saldrán del asiento de atrás y pasaran al volante de sus propias vidas.
Debimos haber ido mas a la cama de ellos en la noche para escuchar su alma respirando, conversaciones y confidencias entre sabanas de infancia, y los adolescentes cobertores de aquel dormitorio lleno de adhesivos, postres, agendas coloridas y discos ensordecedores.
No los llevamos lo suficiente al parque, no les dimos suficientes sándwiches, no les compramos todos los helados y ropas que hubiéramos gustado de comprarles. No los dejes crecer sin mostrarles todo tu afecto.
Al principio iban con nosotros donde fueran para la navidad, vacaciones, a la piscina y con amigos. Si, habían grandes peleas dentro del auto por quien va a la ventana, los pedidos de chicle y las canciones sin fin. Después llego el tiempo en que viajar con los padres comenzo a ser un esfuerzo, un sufrimiento, pues era muy difícil separarse de los amigos y los primeros novios.
Los padres quedaron exiliados de los hijos. Tienen la soledad y tranquilidad que siempre soñaron, pero, de repente morían de tristeza por extrañar a esas “pestes”.
Llega el momento en que solo nos queda quedarnos lejos de ellos rezando mucho (en este momento se reaprende a rezar) para que ellos acierten en su búsqueda de la felicidad, y que la conquisten del modo mas completo posible.
Queda esperar: en cualquier momento nos dan nietos. El nieto es ahora de cariño ocioso y encantado.
Por eso los abuelos son tan desmesurados y se descontrolan tanto con la expresión de cariño. Los nietos es la última oportunidad de re-editar nuestro afecto. Por eso es necesario hacer alguna cosa más antes que crezcan.
Aprendemos a ser hijos después que somos padres…
“Solo aprendemos a ser padres después que somos abuelos”…
esto es algo q me mando mi mamucha en un mail y la verdad q me gusto muchisimo...
espero q a uds tmb
un besote para todos
debytah