que alguien me tire de los cachetes...
11/29/09
No sé muy bien cómo ordenar todo lo que tengo ahora en la cabeza, pero en fin...
Tenía 8 años y
Olía a pucherito...
Vivíamos en la Macarena, un piso de un bloque blanco con cornisas ocre.
Llegábamos del colegio, soltábamos las mochilas e íbamos flechadas a la mesa.
Detrás de mi silla había una mancha negra...
(¿quién la habrá liado, y con qué tan negro?)
¡Pero si se mueve!
Y es suave, y tiene minicolita, y dos orejotas enormes, y una manchita blanca en la barbilla, y olisquea, mueve el rabito, chuperrequetea y te mira feliz...
"Es un cocker"
"¿un qué?"
"un cocker"
"aaah... ¡gracias, papá!"
Después sólo mordía las patas de los muebles, los bajos de las cortinas, mis victorias de colores, y teñía a parches amarillos el suelo blanco del salón...
Son los recuerdos más bonitos de mi niñez, un último regalo que se hizo querer durante 14 años.
Yo había pensado que no volvería a llorar nunca por nada, que tenía que ser dura, que ya no habría nada peor, y que a mí las tonterías no me afectaban.
No sé si lo que no soporto es ver cómo algo tan indefenso padece dolor, o si es que contigo se ha ido hoy el último trocito de mi infancia, chanelita gordita.
:(
seguro que te quedan más recuerdos bonitos de tu infancia que en momentos tristes te harán sacar una sonrisa, ya verás!