que el ambiente que se había logrado la primera vez que cantamos con el coro en la cafetería del Patio jamás se volvería a repetir. Aquello tenía que ser cosa de ese momento tan concreto, de la novedad, incluso de la suerte… Pero sin embargo el sábado volvió a ocurrir.
La lluvia nos obligó a volver a estar en la cafetería, y el público tan numeroso a estar un poco apelotonados, pegaditos a la barra, para ganar aunque fuera un par de metros.
La suerte nos sonrió y de un día para otro conseguimos que tocara con nosotros (en las dos obras del final) un violonchelista de la Capilla Real a cambio de unas cervezas y, el mismo día, que tuviéramos una segunda violinista (la primera ya estaba pactada, aunque tampoco habíamos ensayado aún con ella), una austriaca de talento indiscutible a la que conocí una hora antes del concierto y que seguro que podría haber tocado el concierto entero sin partituras si se lo hubiéramos pedido.
La recaudación de donativos voluntarios nos pagará varias clases de canto.
Hugo compró una flor para cada uno y que vivan los atrezzos minimales.
Los cantantes del coro que habían visto “Tocar y luchar” justo antes vinieron emocionaditos perdidos y cantaron como los ángeles.
Victoria cantó su aria tan tan tan tan bien que por primera vez en las ocho o diez veces que se la he visto cantar hizo que casi se me cayeran las lágrimas en medio del concierto.
Los aplausos de la gente eran tan cálidos, tan amables, ¡tan largos!
Los errores fueron muchos, cómo no, pero la actitud impecable.
Vino a vernos una compañera de mi coro. En vez de decir que qué graciosos o qué monos o algo… dijo que aquello le había entusiasmado.
Los instrumentistas que nos acompañaron, encantados de repetir.
Se acercó mucha gente al Patio que no había estado nunca allí.
Mientras luego fregábamos vasos, ceniceros y suelo, ya casi sin gente, cantamos el “Why do sweet songs” más bonito que hemos cantado nunca. Uno con la fregona, otro con la escoba, otras con el estropajo… También cantamos dos o tres canciones en “El maño” y en vez de los pesaos ésos éramos los de menudo regalo nos habéis hecho.
Y ahora mismo me acuerdo tanto de la conversación que tuve el otro día con dos Charades sobre las cosas maravillosas que se pueden hacer en música sin poses, sin momentos afectados, sin torturas y sonriendo mucho…
Esto crece y ahora nuestra responsabilidad es aprovechar esta materia prima, limarla y no dejar que se escape, ni que se estropee, ni se desboque ni que pierda fuelle.
http://es.youtube.com/watch?v=TDcVMNU8PJE
(El sonido no es muy brillante, pero bueno… Las caras son la monda. A partir del minuto 2 exactamente canto yo! :)
primerospasitos said on 5/12/08 8:03 AM …
cómo me gusta tu entusiasmo, se contagia!
man_pop said on 5/12/08 8:06 AM …
Jo!
Al final me lo perdí...!
maimaisao said on 5/13/08 5:01 AM …
holaaaaaaaaa...te salude en Durango, soy amiga de Javolo, Vitoria, os volvimos a ver en el South POp...qué gracia encontrarte por aquí... ala ánimo, voy a ver el video y recordar mis días de sopranini...y a ver si me entero qué es eso de tocar y luchar
maimaisao said on 5/13/08 5:14 AM …
No sabía lo de la peli de la orquesta esta...tendré que ponersela a los alumnos a ver si toman ejemplo...qué buena lo del coro, la de veces que habré cantado "sound the trompet", grande Purcell...si algún día venis al norte, le pongo las cuerdas de tripa al cello, me consigo un arco barroco y os hago el continuo encantadíssssima de la muerte.
sonorines said on 5/13/08 5:39 AM …
ains tete, mencanta el 3/4, es que no lo pueo evitar...(aunque cambia a 4/4 cuando cantas tú,no?). Sique así, que es verdad que contagias
destroyrock_roll said on 5/13/08 3:08 PM …
Ejem.
destroyrock_roll said on 5/13/08 6:36 PM …
Ejque no se puede ser más molona.
therockcat said on 5/12/08 7:47 AM …
yeah yeah, ayer me fui a dormir escuchando el ultimo de GM........