Hay despertares en los que me digo
¿si la tierra es de todos,
por qué no la compartimos?
Hay dormires en los que me contesto
¿si la tierra es de nadie,
por qué sí la poseemos?
Y sin embargo, lo sé.
Queremos tener
da igual el qué.
Plata, bolso, dinero, estrés,
fama, moto, estrenos, carnés,
balas, oro, llavero, pecés,
dagas, cotos, un perro, chalés...
tengo tengo...
¿hasta cuando?
Como mucho, nos tenemos a nosotros...