Carolyn...
Miro tus ojos siempre dormidos, por la falta de sueño, con la arrogancia de mi edad.
Cuando eran los tiempos más jóvenes, la vista me estaba llena de inocencia y respeto hacia ti, el ser que más amo.
Los días nunca murieron, pues siempre en ellos, había un abrazo, una sonrisa suprimiendo un te amo.
Estuviste presente cuando pronuncie por primera vez "mamá", me amaste, aunque tal vez nos tuvimos que alejar.
Me protegiste de la realidad enfrentándote sola a ella por mi.
Me atrapaste, antes de que pudiera caer y ya no volverme a parar.
Sollozaste en silencio y te tragaste el dolor que tendría que haber sido de ambas, por no querer arrancarme esa dulzura que a ti tanto te gustaba.
Te amo, y esa frase se me trilla en los labios que copié de tu rostro. Te amo y lo haré siempre, pués tu lo haces más que nadie, en este, el mundo que creaste para mi.
Tú, tú eres mi mamá y con el tiempo, te has convertido también en mi papá. La confianza que me das te otorga ser mi amiga; y el cariño y la comprensión te denominan una hermana.
Eres mis letras... eres mi mundo
¡Felicidades por ser la persona que más amo, mi Ñuke!
Rayen