La costumbre de aferrarme a ti aún me pesa.
Confío... pero ahora no cuenta más que mi propio intento.
Observo... pero sólo veo caretas escondiendo lamentos.
Respiro, y el aire resulta ser sólo una coincidencia.
Para el que todo lo ve y todo lo puede.
Para el que he de suponer de pie junto a mi silla y bajo la puerta.
... Para el que no existe.
Rayen