El asesino de la baraja dejaba un naipe en el lugar del crimen.
Nosotras nos cargaremos al sujeto de un librazo en la cabeza y dejaremos una rosa al más puro estilo Saint Jordi. ¿Y quién nos puede condenar por una muerta tan poética?
4U, Yin.
dónde está escondidita mi novia??
a ver si voy a tener que ponerme a buscar el paraguas rojo!!
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Nadie, sobre todo porque nuestro señor juez pierde toda la credibilidad cuando se agacha y se le ve el tanga rojo