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8/21/08
Al reflejo muerto
de los rayos ciegos del sol,
Al platino fundido con bronce marmolado,
A la sombra naciente del este,
A mi que espero impaciente
que caigan sobre todos estrellas fugazes,
¿quién puede alcansar el sol sin confundirse?
Al Dios que derrama sus lágrimas
sobre el mar,
lágrimas de sangre.
A el mar que muere cada día,
castigándose contra las rocas.
Pero hoy no,
hoy duermen,
descansan sobre la arena las olas.
Fruto lunar,
silencio...
Mariano...