7/10/09
Ella vive de un sueño del cual no quiere despertar.
Se encuentra caminando entre lapidas, lapidas llenas de flores ya secas y olvidadas, perdida entre aquel inmenso laberinto de muertos, con el solo fin de encontrar a aquel extraño de esa mirada perdida en lo mas profundo de un desesperado sentimiento, con el propósito de caminar a su lado y sentir el cariño, el cual nunca nadie logro brindarle. Su vestido negro danzaba al igual que la brisa, los pétalos de las flores ya secas, hacían el intento de danzar al igual que aquel vestido, pero sin éxito alguno. Y ahí estaba aquel ser extraño, pálido como el papel, de facciones finas, con aquella mirada perdida que ella tanto anhelaba volver a ver, vestía unos jeans oscuros y desgatados por el pasar del tiempo, una camisa negra, la cual estaba desordenada y le hacía juego con su jeans. El le sonrío y le tendio la mano, la cual ella acepto gustosa.
-Sonries, ser extraño, eso es nuevo-dijo la chica del vestido negro, con su voz soñadora.
-Me alegro de verte, es solo eso-sin decir una palabra mas, comenzaron a caminar.
No hablaban ni se miraban, solo caminaban tranquilamente con sus manos entrelazadas. Ella no soporto mas ese incomodo silencio y decidió hablar.
-No me hablas y no me miras, ¿estas enfadado?-lo miro y espero ansiosa la respuesta de aquel extraño.
-No me podría enfadar contigo, eres demasiado especial para lograr enojarme contigo-contesto, sin embargo no la miro.
-Necesito que me mires, extraño-se detuvo y solto su mano-quiero que me mires-titubeo y se acerco hacia el, tomo su rostro entre sus manos y le sonrio.
-De que sirve que me mires, pequeña, sigo siendo una persona sin vida-dijo el apenado.
-¿No te das cuenta?, si tienes vida y le temes a sentirla y a vivirla, yo te puedo enseñar a vivirla-dijo ella riendo y beso su mejilla.
El la miro directamente a sus ojos negros como la penumbra de la noche los cuales estaban llenos de vida, ella solo se sonrojo y soltó el rostro de aquel extraño
-Date cuenta, pequeña-le sonrió y tomo su pequeña y delicada cara entre sus manos-tu eres mi vida y siempre lo seras-le dijo en un susurro que se mezclo con el viento.
-Se feliz conmigo, no te vayas, no me dejes, no otra vez-rogó ella desesperada, el la rodeo con sus brazos y ella sonrió feliz y lo abraso-te amo, extraño-susurro.
-Yo también, pequeña-le dijo al oído-yo también te amo, ahora y por siempre....
The End
NO SÉ DONDE ESTARÁS, PERO ESPERO QUE BIEN.