9/22/09
Supe entonces que dedicaría cada minuto que nos quedaba juntos a hacerle feliz, a reparar el daño que le había hecho y a devolverle lo que nunca supe darle. Estas páginas serían nuestra memoria hasta que su último aliento se apague y lo acompañe mar adentro, donde rompe la corriente, para sumergirme con él para siempre y poder al fin huir a un lugar donde ni el cielo ni el infierno nos puedan encontrar jamás.