Vivir despeinada
7/6/09
El mundo está loco. Definitivamente loco.
Lo rico, engorda. Lo lindo, sale caro. El sol que ilumina tu rostro, arruga. Y lo realmente bueno de esta vida, despeina.
¿Hacer el amor? Despeina. ¿Reírte a carcajadas? Despeina. Viajar, volar, correr, saltar, meterte en el mar, despeina. Bailar hasta que dudes si fue buena idea ponerte tacones altos esa noche, te deja el pelo irreconocible.
La primera vez que veas a tus hijos vas a estar con una bata celeste y el pelo revuelto, sin embargo, no hay duda, va a ser el momento más feliz de tu vida.
Es ley de vida: siempre va a estar más despeinada la mujer que elija ir en el primer carrito de la montaña rusa que la que elija no subirse.
Puede ser que te veas tentada a ser una mujer impecable, peinada y planchadita, por dentro y por fuera. El aviso clasificado de este mundo exige buena presencia. Péinate, ponte, sácate, cómprate, corre, adelgaza, come sano, adopta un perrito. Y tú sigues las instrucciones hasta que un día te miras al espejo, dejas el perrito en el parque y dices: Ok, todo muy bonito pero... ¿cuándo me van a dar la orden de ser feliz?
Ese día te vas a dar cuenta que para lucir linda, te tienes que sentir linda, ¡la persona más linda que puedas ser!
Para eso, las mujeres del siglo XXI tenemos algunos trucos:
Nos escondemos las arrugas y nos resaltamos los lunares. Ya no dejamos que subestimen lo que pensamos y dejamos de subestimar el poder de un buen escote. Inventamos una palabra: metrosexual, para que sean ahora ellos los que vivan paranoicos con las cremitas, el pelito y los masajitos, mientras nosotras nos reunimos con las amigas.
Imagínate con un traje de Oscar de la Renta, o con un mono de trotar en la cola del supermercado, o durmiendo con una camisa del hombre de tu vida.
Lo único que importa es que al mirarte, veas a la más linda que puedas ser.
Aquí va mi humilde recomendación:
Baila, enamórate, relájate, viaja, salta, acuéstate tarde, levántate temprano, ponte linda, ponte cómoda, y sobre todo, deja que la vida te despeine.
Lo peor que puede pasarte es que, sonriendo frente al espejo, te tengas que volver a peinar.
Porque el mundo es hermoso. Definitivamente hermoso.
Tan real como intimo que te levantas todas las mañanas tan despeinada....Tan loco, tan hermoso...