12/7/09
Vino el que yo quería,
el que yo llamaba.
No aquel que barre cielos sin defensas,
luceros sin cabañas,
lunas sin patria,
nieves.
Nieves de esas caídas de una mano,
un nombre,
un sueño,
una frente.
No aquel que a sus cabellos
ató la muerte.
El que yo quería.
Sin arañar los aires,
sin herir hojas ni mover cristales.
Aquel que a sus cabellos
ató el silencio.
Para, sin lastimarme,
cavar una ribera de luz, dulce en mi pecho,
y hacerme el alma navegable.
Mi alma navegable... mar en calma, con vientos a favor, y un sol que alumbra las mañanas en medio de la mar... la mar, una arena que brilla con los tibios rayos de sol llenándose de luz...
De luz... porque tras la tormenta siempre llega la calma, tras la tempestad surge un arcoiris... porque tras la oscuridad siempre llega la luz... la vida...
Que la arena de mi playa no me olvide... que el levante me recuerde una vez más de donde vine...
PD: Poema de Rafael Alberti, "El ángel bueno 3"
=)