11/26/09
No, no somos muñecas. No, ni pensarlo, ni siquiera una mijita. No, no somos títeres sin cabezas en tierra de nadie. No, me niego, nos negamos. No soy idiota, no aspiro a todos los placeres que me puede proporcionar una rutina fija, inamovible, exenta de cambios, propensa al aburrimiento. No, no aspiramos a eso. No quiero una bonita casa de tres plantas donde me vendan los muebles en fascículos coleccionables. No, de ninguna manera. La casa la arreglamos a pequeños retales construidos con los retazos de las historias que nosotras mismas escribimos. No, de ninguna manera nos dedicaremos a ir al kiosco semanalmente. Y no una vez más, NO. No nos aprenderemos el diálogo de lo estipulado, de lo monótono, de lo esperado, de ninguna forma, no nos aprenderemos el guión perfectamente escrito, gramaticalmente sublime y académicamente aceptable. No, de ninguna manera. Me niego, nos negamos, nos rebelamos.
Por eso nos rebelamos, por eso discutimos, por eso peleamos. Porque sabemos que hay más detrás de las apariencias, que hay más detras de la base del maquillaje, porque sabemos, y perfectamente además, que tras el antiojeras hay horas y horas de cabilaciones no espotáneas y desperfectamente cuadriculadas. Porque sabemos que nuestro reflejo si sabe más que lo que nos muestra el espejo, porque sabemos, en el fuero interno que el mérito es y no es todo nuestro... porque sabemos demasiado y nunca descansamos...
Porque dejamos de actuar como Noras para convertirnos en Noras del año 2009.
Porque sí, porque lo valemos, y a tomar por saco