Piedra por piedra.
6/6/08
El ser humano tiene miedo a ser libre, eso enuncia una de mis fotocopias de filosofía y no puedo decir que esté alejado de la verdad.
Nos pasamos la vida entera intentando demostrar que no nos importa la decisión de los demás. Que nos basta con tenernos a nosotros mismos. Que podemos seguir aunque alguien nos odie, alguien se sienta decepcionado por nosotros, alguien nos regale su indiferencia. Eso, es un derroche de soberbia. Todos, sin excepción, tenemos un corazón que palpita, esperando el reconocimiente, el apoyo, el cariño y la aceptación de los demás.
Tal vez podamos fingir que sabemos vivir solos pero, de una forma u otra, siempre buscamos la compañía de los demás. Sino no diríamos que el dolor del alma es más duro que el dolor físico. A términos biológicos es menos intenso. Estamos constántemente buscando respuestas en los demás. El sentimiento ajeno nos reafirma o nos destruye.
Ponemos un piedra en nuestro camino a cada instante y queda sellada en el suelo. Por eso tomar decisiones es tan importante. A veces decidimos algo que nos duele, a la larga puede ser lo mejor o quizás haya sido un soberano error y deseemos con todas nuestras fuerzas volver atrás; otras ni siquiera necesitamos reflexionar la decisión y jamás nos arrepentimos. Sea como sea todas esas oportunidades existen, y van encadenando acontecimientos. Una pieza de dominó no caería si no se hubiera colocado la anterior. Y lo que importa al final no es la pieza en sí, ni la siguiente, sino el dibujo que queda al final, cuando ha quedado trazada nuestra vida.
Por ejemplo, una persona que hoy cumple un año más, escogió su camino apartada de las personas que la querían y luchaban por ella. Fué su decisión, pero creó un boquete en otros caminos. Ojalá hubiera sido diferente... pero yo me quedo con aquellos días en los que era una de mis princesitas.
Sí... como ya dijo alguien todos seguimos un camino, pero en algún momento pasamos por el mismo punto. Entonces es cuando enlazamos con la vida de otras personas, o recordamos algo, o cambian nuestra vida. Tal vez decidamos caminar toda nuestra vida en paralelo al camino de la otra persona, o separarnos de él en algún momento. Forma parte de la toma de decisiones y de las piedras que tenemos en la mano aún por colocar. Sin embargo, nunca caminamos en el mismo camino que otra persona porque tenemos que vivir nuestra vida, independientemente de como escojamos hacerlo. Porque por mucho que se puedan acercar, nadie más sabe como te sientes, porque actuas de una forma determinada, qué piensas o qué deseas. Eso es lo que hace que después de todo tengamos que aceptarnos a nosotros mismos con todo y continuar. Aunque estemos rodeados de gente, de personas a las que queramos con todo nuestro corazón, ellos vivirán su vida, no la tuya.
Lo importante es que, a pesar de todo, su paso por tu camino deja un rastro, unas veces muy importante, otras menos. Quienes han cambiado tu vida jamás desaparecerán, permanecerán aunque solo sea en tu corazón. Aún cuando se hayan ido serán parte de tí.
La sombra de la decepción o la rabia puede eclipsar los momentos valiosos. Ojalá eso no ocurriese, pero es parte de esta vida y forma parte de nuestra manera de sentir. Un borrón en una página escrita siempre la ensucia, aunque aún se pueden leer palabras. Yo no escojo lo que sienten o piensan los demás, solo sé que yo me quedaré con las palabras que aún vea y que no las olvidaré, aunque el flujo del tiempo cambie su significado o aunque no sepa si alguien hará lo mismo que yo.
Hace tiempo, justo antes de que esto empezara y aún cuando esto comenzó, hasta hace no tanto, yo firmaba con el nombre de "Aniel". Después esa "i" fué cambiada por una "a" que tenía que estar ahí.
Bueno, hoy ya no creo que sea del todo justo firmar con el nombre de Anael, aunque vaya a formar parte de mí toda mi vida, les guste o no a muchas personas. Sin embargo, creo que toda mi vida ha cambiado demasiado en este tiempo como para firmar símplemente con el nombre de Amaya, y pienso que eso tampoco sería justo, al menos no para mí.
He decidido quedarme con el que, a fin de cuentas, fue el puente.
Y es que es solo un nombre, una simple palabra.
He metido mucho la pata. He errado como nadie y me he arrepentido. Pero eso no es lo único que he hecho, porque aunque haya habido momentos en los que no ha sido así, también he estado donde he tenido que estar cuando he notado que me necesitaban, y he hecho sonreir a muchas personas símplemente porque las quería, y las quiero.
Y eso no me lo quita nadie. Es cierto que ahora mismo se me puede caer la cara de vergüenza en muchos aspectos, pero no soy una mala persona y nunca he hecho nada que pudiera herir a esas personas a conciencia.
Por lo demás, ya dije ayer lo que tenía que decir a la persona que creí indicada. Algo para todos los que quieran escucharlo.
Solo espero que las palabras no se quedasen en el aire.
Aniel~
Creo que nunca había escrito un texto tan largo...