En un mismo instante...
7/14/09
Estaban ambos rivales uno en frente del otro, sudando, sabían que si fallaban lo lamentarían. Se concentraban y se sentían solos ambos dos y nadie más. El lanzador tenía en sus manos la victoria, el título del campeonato mientras el portero, la salvación de su equipo, o la derrota. Tenían la obligación de dar lo mejor de sí mismos, no podían permitirse ningun error...
El lanzador...
¨Debo sacar lo mejor de mí, no puedo fallar¨ se decía a sí mismo mientras miraba a las gradas y notaba un silencio y un vacío inmersos que le llegaban hasta lo más intrínseco; empezó a sudar. ¨¡El esférico! Ése es mi mejor amigo, no me puede fallar¨ Fijó la mirada en la portería, donde yacía el portero, aquel eterno rival, algo tan complemenario como el ying y yang. Volvío a mirar al balón, le subió el pulso cardíaco, respiró hondo y se relajó. Finalmente se tocó las piernas, los muslos...Se estaba preparando para tirar ...de nuevo se detuvo porque le volvió el nerviosismo pero era demasiado tarde, chutó y...
El portero
¨¡Tengo que parar ese balón como sea!¨ Se repetía una y otra vez. Sabía perfectamente que esto no era ningún juego, no podía permitirse dejarla escapar, esa pelota tenía que ser suya. Para él era como el lejano oeste: él, su enemigo enfrente y la única bala, el balón; con la diferencia que aquí tenía que parar la bala. Seguía con la mirada todos los movimientos del lanzador y no había un momento en que no estuviera mirando a la pelota. Se concentró y fue entonces cuando se puso muy nervioso ya que escuchaba a sus hinchas, no podía fallarles. Empezó a sudar. Todo se estaba complicando demasiado, los segundos parecían horas, aquello era un calvario... De nuevo fijó la mirada en su rival observando cómo se movía hasta que la pelota fue directamente hacia donde se encontraba él, corrió, parecía que la iba a atrapar y...
Esta simple descripción de un instante puede ser aplicada a otra situación de la vida, en la cual dos personas están enfrentadas ante lo mismo... Una paradoja donde se decide todo o nada...
¿Cuál es tu situación?
¿Cuál es tu elección?
A veces simples matices nos llevan a tomar una decisión u otra, sea adecuada o no.
Normalmente entre gloria y condena, entre bien y mal, entre amor y odio, existe solo un paso. Es triste, pero es así.
La vida está hecha para los valientes que se atreven a chutar dejando de lado los nervios y estampando el esférico contra la red.
Ya se sabe, el que no arriesga no gana.
Bienvenida seas a mis favoritos, Cactus. :)