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No me puedo levantar, y aunque pudiera,
que motivos hay, hoy con las voces nunca dejan de gritar.
Es la resaca de haber vuelto a fracasar
y yo no hago más que naufragar.
Estoy condenado a quererme como soy.
Me siento en el bar.
Y suena la misma canción. Limpiar los coches,
llorar las aceras. Las noches se inundan
de tristeza, relojes que ya no funcionan,
marcan las horas que no quieren pasar.
Ya no importa decir la verdad,
mentiras rondando por la ciudad.
No nos quedan silencios para hablar,
y suena la misma canción.
LaHabitaciónRoja