11/10/09
Aiiiii, qué vida esta.
Sonrisas, chuches, felicitaciones, lluvia a raudales, regalos, sorpresas, frío, charlas, reencuentros telefónicos, cigarros, ordenador, coche, "mimadremedijoamíquecantaraynollorara", incredulidad, deberes, velas, una nueva responsabilidad y una nueva meta.
24 primaveras.
Desde este humilde espacio, gracias a todos los que se acordaron de mí esta jornada y, sobre todo, a las personas que velan por mí en los días en los que cantamos "feliz, feliz no-cumpleaños".
Os debo más de una. Os quiero.
ganas infinitas de verte convertida ya en toda una budista