Privada como estoy de la hábil ayuda de mi mente, n sé a dónde volverme., ahora que esta casa se derrumba. Me aterra el golpeteo de esta lluvia de sangre que hace tambalear los cimientos del palacio. Ya no es llovizna. Justicia afila su espada en nuevas piedras del Destino para otro nuevo daño.
¡Ay, tierra, tierra! ¡Ojalá me hubieses acogido antes de ver esta cuel tragedia!!
Agamenón; de Esquilo.