1/12/09
La vida se compone de una serie de etapas: unas que duran años y otras que se esfuman en segundos, como explica Carlos González Valléz, S.J. en su libro Elogio de la Vida diaria. Para poder vivir la vida en toda su plenitud es preciso apreciar cada momento en la totalidad de su sentido y la profundidad de su presencia y esto implica entrar y salir, iniciar y terminar cada ciclo, cada experiencia. Hay que vivir en el ahora (el hoy) como enseña la filosofía oriental del Zen, no en el pasado inmediato o remoto, no en el futuro inexistente, por más prometedor o maravilloso que este parezca.
Para re-construirnos como personas, o bien, para avanzar en la diaria tarea de hacernos seres humanos necesitamos como condición indispensable aprender y adaptarnos lo mejor y más rápido posible a los constantes cambios que se suceden en nosotros, nuestro medio y contexto. Pero aunque muchos de nosotros sabemos que cambiar, evolucionar es necesario, es parte de los ciclos de la naturaleza y de la vida, de ahí a asimilarlos y adaptarnos adecuadamente eso es otra cosa.
Para poder aceptar nuestra existencia con todas sus circunstancias tenemos que cerrar círculos, concluir cada etapa, evitar vivir divididos entre nuestros sueños, nuestros recuerdos y nuestros planes. Hay que vivir el HOY con optimismo, sabiendo que la vida se escribe cada día y siempre tendremos la oportunidad de elegir caminos que nos llenen de esperanza y satisfacción.
CON TODO GUSTO PUEDO AFIRMAR Y DECIR QUE ES CIERTO... a pesar de todo hoy es un nuevo dia, y mañana otro distinto
linda pic! saludines!