La bestia del desamor acostumbraba a tomar taxis para sus desplazamientos, en los viejos tiempos, cuando Hollywood le pagaba sus estipendios. A cambio, la bestia les proporcionaba millones de espectadores, los cuales buscaban refugio sentimental en la fabrica de sueños del cine. ¿Quien sino podría procurar amores imaginarios a 24 fotogramas por segundo? ¿Quién podría evocar romances, hermosamente previsibles, a todas aquellas personas que habían perdido el juego de las pasiones?
Sólo el celuloide era capaz de salvar a esos millones de almas perdidas, pero esto formaba parte de un pasado ya lejano. Nuevas formas de alienación surgieron, más complicadas, algunas imbricadas en las anteriores y otras de nuevo cuño. Y no sólo hablo de la irrupción de Internet y otras tecnologías, no, hay muchas más...
Quizá una de las formas más perfectas que habían surgido para sublimar el amor era el blindaje hipotecario, una aspiración ladrillística que obligaba en muchos casos a una busqueda urgente e interesada de pareja. En pro del pragmatismo de la amortización decreciente, se habían superado muchos de aquellos viejos mitos románticos. En la actualidad, las palabras que hacen suspirar a miles de jovenes idealistas son "Interés fijo del 3.5 % anual" y "Europe Interbank Offered Rate", que pese a su bonita sonoridad, apenas han tenido influencia lírica en nuestros modernos trovadores. Todo llegará.
Así que, visto el panorama actual, los grandes estudios ya no retribuían los servicios de la bestía del desamor, y ésta se encontraba, tras unas desafortunadas inversiones en el canódromo, con unos ingresos más bien risibles, lo que le obligaba a hacer sus viajes por medio de trenes de cercanía, muchas veces sorteando su pago.
Pero esta noche el revisor había advertido su presencia, la cual podíamos calificar como discreta, sino fuera por sus tres metros de altura y envergadura, su sugerente traje de fantasía y sus afilados colmillos siempre llenos de sangre. Por el motivo que fuese, el revisor se acercó a la bestia infractora y le pidió que mostrase su billete de tren. Petición de la cual no recibió respuesta, y entendiendo este silencio como confesión del delito, emplazó a la bestia a bajarse en la parada siguiente:
- Le exijo que abandone este tren. Abstengase de rebelarse contra esta orden, le recuerdo que llevo una gorra de revisor y, por tanto, mi poder es ilimitado - declamó desafiante a la bestia.
- ¡Oh, mire a su diestra! ¡Un cocodrilo uniformado y con picabilletes intentando usurpar sus funciones! - exclamó la bestia en una tonta maniobra de despiste, que sin embargo tuvo resultado ya que el revisor giró su abigarrada testa.
Y viendo la oportunidad, la bestía asestó un cruel zarpazo al revisor. No provocó heridas aparentes, pero un fulgor frío invadió su cuerpo. El revisor, sintiéndose extraño, comenzó a evocar fragmentos de su pasado. Ahí estaban esas crujientes palomitas que devoraba mientras veía la tercera entrega de "Loca academía de policia", aquella sofisticada saga repleta de guiños a Godard. Y a su lado, como no, Susana, la chica más bella del barrio, nadie pudo jamas ocupar sus sueños como lo hacía ella. Y con aún más intensidad, a su cabeza llegó esa imagen de aquel beso desesperado en su primera cita, pasional ósculo del que fueron testigos los 37 hermanos de Susana, los cuales obligaron a que semejante mancilla se viera purificada por el sagrado vinculo del matrimonio.
Pero, Susana huyó un día antes de la boda, en un tren conducido por el que sería su definitivo amor, un brillante maquinista, primero de su promoción.
- ¡Jodidos maquinistas de mierda! Su imprudente amor por la velocidad y esa injusta vítola de luchadores de las vías ferreas, actúan de irresistible imán para las mujeres. Mientras los revisores, que somos los garantes de la economía y el orden, somos carne de prostibulo - gritó en voz alta el revisor para vergüenza del resto del pasaje, ajeno a tanto dolor.
(Continuará...)
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Hola!
Joer, casi llegó al limite del texto permitido con esta chorrada, así que seré breve en el comentario del vídeo de hoy.
Si alguno de vosotros sólo conocia a SIMON DUPREE & THE BIG SOUND por su producción más pop-psych (por ejemplo, "Kites"), le sorprenderá ver aquí a este mítico grupo ingles ejecutando el temazo "I SEE THE LIGHT", en rompedor directo (fechado en 1967) y con una energía mod-anfetamínica que deja a la original de Five Americans a la altura del barro.
Este es el enlace del vídeo. El comentario correspondiente lo dejo en el primer comentario del flog, porque me acabo de quedar sin espacio:
http://www.youtube.com/watch?v=V6zN5uqTg4E-----------------------------------------------------------------------------------------
Abrazos! Continuen conectados a mi contenedor videográfico:
http://www.youtube.com/profile_videos?user=kinkman1979
Aquí está el comentario completo del vídeo:
Uno de los conjuntos que mejor define la psicodelia inglesa son SIMON DUPREE AND THE BIG SOUND, que tuvo con "Kites" su mejor oportunidad para asomar las narices en las listas inglesas. Pero la banda, con sumisión contractual a EMI, no supo convalidar por mucho tiempo su relativo éxito, aunque varias decadas después de su disolución su producción discográfica ha devenido en objeto de culto para el aficionado a la lisergia británica, en mi opinión, mucho más disfrutable que su correlativa dosis americana. Uno de sus artefactos más buscados es el que editaron bajo el seudonimo de The Moles, en un bizarro pero extraordinario single homónimo.
SIMON DUPREE AND THE BIG SOUND perpetran una anfetaminica rendición del "I SEE THE LIGHT", original de los Five Americans. La actuación televisiva tiene lugar dentro del escenario del programa alemán "Beat Beat Beat", en una edición fechada en abril de 1967.