8/22/06
JA
El chiste de hoy es tan, tan malo que hasta me dio pena y pensé en subir uno de los plagios que llegaron a nuestra casilla de correos (gaturrodemierda@gmail.com), a la que esperamos que manden cualquier tipo de mensaje.
En fin, de nuevo, qué decir de esto. Es tremendo, impresionante. En primer lugar, aparece el gatito ese repulsivo, que es una especie de Gaturro pero más turro. ¿Se dan cuenta? Un gato turro. Nik no tiene nada de tierno, y me estoy dando cuenta ahora que todas las tiras cómicas que me gustan o bien tienen un personaje tierno o son tiernas en sí: Mafalda, Calvin y Hobbes, Inodoro Pereyra, etc. En Nik todo es horrible, todos son boludos que se dejan cagar, malas personas, adolescentes idiotizados o gatos de mierda. Buenísimo.
Después, los dibujos, sin palabras. De nuevo, nada pintado a mano, cómo pueden ver, y unos gestos y expresiones horripilantes. Miren la cara de la mujer cuando les grita a los gatos. No tiene nada de expresión ni nada levemente gracioso. Podría ir mostrando cómo se va hartando cada vez más, o algo así, pero no, abruptamente esa cara de idiota que no dice nada. Aparte, no entiendo, si se le dio vuelta el culo o está embarazada. O quizás es como la de El exorcista y puede girar la cabeza como una lechuza. Fíjense cuando les grita: tiene el bulto ese para el mismo lado que la cabeza. No se entiende nada. El pelo, como siempre, hecho con Phtoshop pedorramente en 30 segundos.
Y la idea del chiste, ¿¿qué idea?? ¡Por Dios! No tiene remate, no tiene nada. No quiero mandarme la parte, pero Freud dijo que la gracia de los chistes radica en una cosa que se llama ocurrencia sustitutiva. Si alguien sabe bien cómo es esto, que lo explique, pero es algo así: cuando uno hace un chiste, está reemplazando una idea por otra que parece en realidad fuera de lugar. Por ejemplo, hay un chiste así (perdonen lo malo, pero es lo que me viene a la cabeza ahora): está un santiagueño durmiendo la siesta, al lado de un árbol. Se despierta y ve que tiene una serpiente a 10 metros, y sigue durmiendo. Se vuelve a despertar y ve que la tiene a 5 metros ahora, y sigue durmiendo. Se despierta una tercera vez, ve la serpiente a medio metro y dice: "¡Qué manera injusta de morir!". El chiste es malo, ya sé, pero la ocurrencia sustitutiva es: joder con que los santiagueños son vagos gracias a esta situación extraña. ¿Se entiende?
Bueno, en los chistes de Nik nunca hay algo así, nada imaginativo, ocurrente, sorprendente, ninguna asociación. Acá la idea es que los gatos son unos hinchapelotas, insistentes, y el remate es: "Sí, somos insistentes". Por eso es IMPOSIBLE que alguien con dos dedos de frente se ría con esta tira.
Bueno, disculpen el largor, me enojé.
Salut!
Che, aguante el editorial diario del Dr. Monjeau.