7/9/09
Estos días me estoy leyendo en la piscina el libro de “Mírame, tonto”. Cuenta los chanchullos que hay detrás de los programas de televisión gracias al testimonio de diferentes redactores y presentadores. ¿Os acordáis cuando en el programa “Sorpresa, Sorpresa” reencontraban a familias con sus mascotas perdidas? Pues en el libro te explican, entre otras cosas, como conseguían hacer estos reencuentros… Aquí os dejo un trozo:
...Belén se “encontraba” un perro, se lo llevaba a su casa y lo cuidaba mientras gestionaba el negociado. Con el perro a buen recaudo regresaba al mismo lugar donde lo había "hallado" (una urbanización, un jardín, un barrio, un complejo de casas pareadas) e invertía su tiempo en encontrar al dueño. Cuando finalmente daba con él (los vecinos son siempre un filón; a veces también servían los carteles que el propietario del animalito había puesto en el lugar), se inventaba distintas posibilidades para llevarlo al plató, sin confesar nunca que tenía en su haber al perro.
-Mire, es que estamos seleccionando público por esta zona para venir a Sorpresa, Sorpresa. Cada mes nos toca un barrio y esta vez nos ha tocado este. ¿Querría usted venir?
Pues vale, decían a veces. Y otras, no, no, ni pensarlo. Entonces ella contactaba con algún familiar, con el marido, con el hijo, con la mujer del que se negaba a venir.
-¿Su marido ha perdido un perro?
-Pues sí…
-Pues mire, ¡¡¡es que nos ha “llegado” a nosotros a la redacción!!! Y nos gustaría darle una sorpresa, así que ¿por qué no se vienen al programa?
Algunas veces picaban. Otras, los propietarios o sus familiares montaban en cólera, preguntaban cómo era posible que nosotros tuviéramos el perro y exigían la devolución del animal de inmediato, sin sorpresa y sin chorrada de ningún tipo. Pero cuando se dejaban llevar por la emoción –la-tele-ha-encontrado-nuestro-cachorro-y-nos-lo-van-a-dar-en-directo-, conseguíamos que vinieran a plató y allí montábamos el gag adecuado a cada ocasión. Los familiares recuperaban el perro “perdido” y nosotros llenábamos un rato del programa, conseguíamos, con suerte, unos puntos de audiencia y dejábamos al espectador asombrado preguntándose cómo habíamos conseguido al perro y sobre todo al dueño. Ahora ustedes, afortunados amigos, ya lo saben…
“Mírame, tonto” Mariola Cubells
tiene buena pinta el libro!!!
muack!!!