Así Francia
Coclón. Coclón. Coclón. Árbol. Árboles. Un pueblo recostado en una vieja montaña pulida por vete tú a saber qué. Un río que corre. Es un meandro. Unos pájaros que vuelan todos juntos en forma de “v” y viajan aleteando al unísono. Esta noche he soñado contigo. Venías con un chándal azul recorrido por unas rayas blancas en el costado y la vida te había tratado mal. Casi, casi no te conocía con esas nuevas marcas en la cara, esa dentadura y esa mirada enrojecida. Una puerta. Tu figura y tu nuevo olor. No me mirabas a la cara pero pedías abrazo y te lo di como los de antes. Igual. Sabía igual. Se sentía igual y tu calor era el mismo, pese a los años de mala suerte que se contaban en tu cara. Coclón. Coclón. Coclón. Árboles. Un río que no corre. Nenúfares. Unas cuantas barcas de agua dulce cortando el cuajo transparente. Aves. Muchas ranas, que deben vivir ahí. Una iglesia abandonada como los sueños nuestros y los catálogos de inmobiliaria. Mucha lluvia que debe caer aquí para tener esto tan mojado. Un prado. Vacas. Qué bonito. Como aquel viaje a aquellas tierras, que nunca acababan, de noche, al mismo ritmo que suena ahora y con el mismo olor a grasa ferroviaria de estación perdida y de noche fría de verano extranjero. No sé cuántas noches fueron, pero fueron más unas cuantas desaprovechadas y tiradas a la escombrera de quien cree que puede tirarlo todo, porque todo es gratis. Noches de “yo quiero y dame” y de “duérmete que hoy no”. Normal. Así es normal. Así quién. Quién sino Francia. Francia. Mármol eterno en campanarios que sólo han perdido la madera, pero que siguen ahí y ahí seguirán, con ese mismo color de gloria podrida. Debe hacer frío ahí fuera. Mucho viento. Que me ha traído aquí sin yo mediarlo, sin yo quererlo, sin yo buscarlo, sin yo saberlo. Qué extraño todo esto, ¿no? Coclón, coclón, conclón, coclón. Árbol. Me pregunto cómo habrían sido las cosas si hubiese sabido antes lo que cuestan. Me pregunto hasta dónde habría llegado el arbolito que yo tenía si hubiese sabido abonarlo, regarlo y podarlo como es debido y a su debido tiempo. Me pregunto cómo habría sido la vida si no hubiese tenido que volver a este país desde el año en que pasé por él como por tu vida, sin quererlo ni beberlo, sin dejar nada, sin hacer caso a la más mínima historia de suma importancia que hace de la tierra patria, del sentir corazón, y de las las palabras personas. Coclón. Coclón. Coclón. Así. Porque yo tengo el mérito de todo. Porque yo soy el que se ha hecho con orgullo. Porque yo soy yo. Superviviente. Porque yo soy todo. Porque tú eres sólo tú. Y porque tú te expandes como una supernova cuando decides dejar de ser satélite. Normal. Así quién. Así Francia. Coclón. Coclón. Coclón. Trigales. Una estación recién restaurada de carteles azules y de gentes con maletas. Deseo como como nunca que ninguno de ellos piense sentarse a mi lado, porque hoy estoy solo. Casi con el pijama puesto y esto es mi cama. Hoy estoy mirando el paisaje y quemando mis músicas manidas. Hoy viajo. Hoy... alguien se sienta a mi lado. Bon jour. Bon jour. Coclón. Coclón.
On July 03 2011
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