.
Paseaba sus miradas por el recuerdo de aquellos besos robados en un sueño. Sentía la necesidad de recordarle y la obligación de no admitirlo. Dejaba sus pensamientos libres, bailando por las paredes de su habitación. Luna se alzaba en la cama, jugueteando con ellos como si de un ovillo de lana se tratasen. Sus ojos felinos brillaban en la penumbra de la noche, mientras Sophie rompía su equilibrio con el cosquilleo que sus afilados bigotes le producían al rozarla. Ambas envueltas en un silencio ensordecedor, cruzando mimos, desvelos y sueños.
Estar con Luna era la única manera de aislarse de todo. La absorbía, la encantaba. La hacía sentirse viva, y más aún, querida.
Síguelo aquí:
http://felicidadfugaz.blogspot.com/2009/09/noches-de-tormenta.html**********
*Consumatum est. Ex novo.
Cuatro mil días después de aquel año obcecado
detecto que al fin te dignaste a cumplir con la cita inaudible.
Y me alegro, y me enfado a la vez.
Después de estudiar con cuidado este caso
ejerciendo a la vez de fiscal y abogado, de juez imparcial,
sentencio lo nuestro diciendo que el fallo más grande
pasó por guardar solamente los días más gratos
y olvidar los demás.
Mirarte de frente.
Admito en voz alta que no pocas veces he sido tentado
en coger mi esperanza y lanzarla sin más a la fosa común,
donde yacen los sueños que nos diferencian.
Santi Balmes.