11/14/09
EL PROYECTO BLUE BEAM
“A menudo he tenido que comerme mis palabras. Y he descubierto que es una dieta equilibrada”
W.Churchill
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Claro que lo hace. Viene y golpea, la condenada.
La perra vida.
A veces no entran cartas y te quedas sin mano. Y ni aunque seas el gordo de Minessota.
Toca perder y pierdes.
Otras veces llueve.
Cigarro a los labios y punto. Fumas y esperas, tarde o temprano el viento cambia y las velas se inflan como cadáveres en el mar.
De eso se trata, ¿no?, de esperar y jugar con las fichas de la paciencia. Cogerle el punto al reloj y sincronizarte, y girar al ritmo de la manecilla.
No es complicado.
Es duro.
Pero no es complicado.
Vivimos en el frente y aquí zurran de lo lindo.
Las horas languidecen como velas moribundas, y las sombras, las tinieblas te confunden en su danza.
No te rindas, muchacho.
No es estético ni romántico. Y aquí de lo que se trata es de morir bien, de que te entierren un día de lluvia y de contar a los pies de tu ataúd tantas plañideras como enemigos.
Porque si quieres ser amigo, has de tener enemigos. Y muchos.
Porque el mundo huele como algo que se pudre en la nevera, como un algo que apesta y que no logras localizar.
Sospechas lo que es.
Sólo hay que apartar dos cartones de leche.
Eureka.
Si alguien tiene que prenderle fuego a todo seremos nosotros y no ellos.
Si la casa tiene que arder, si el continente tiene que hundirse, daremos nosotros la orden.
De eso se trata.
De cazar sabandijas y de seguir caminando como príncipes.
Porque es lo que hacemos.
Caminamos como príncipes.
Lo digo por si alguno de esos bastardos aún no lo había notado.
Amén!