PERROS DE LA LLUVIA
“Ella había perdido el arte de la conversación, pero no la maldita capacidad de hablar”
G.B.Shaw
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La noche es una jauría.
Un hervidero de diarreas e ideas peregrinas. La gente se tambalea como juncos y miente, y golpea tu paciencia.
Se desahoga.
Por la noche hay que soportar al pasado al presente y al futuro en un vaso de vodka.
Agitados y revueltos.
La cocaína circula por las autopistas de las venas y se colapsa en cerebros enquistados de mugre.
La madrugada encierra a los locos en su abrazo. La ciudad supura bobos.
Al final los cuerpos se buscan y tal vez se encuentran, pero las almas, las almas quedan errantes entre venganzas de barrio bajo e infidelidades de novela de váter.
La gente se pega como mocos verdes, y los felices saltan como palomitas.
Los tristes son boxeadores fracasados de lento pendular sobre la lona de sus fracasos.
Nadie gana, pero todos apuestan.
Es una miseria de horas extrañas y lugares extrañamente repletos. Una oligarquía de camareros bordes y putillas de rebajas de Mango.
Las niñatas menean sus traseros en vestiditos sesenteros y los campeones desfilan sus barrigas y sus logros de cafetería de hora feliz.
Todos se hunden en el Titanic.
Y todos tocan hasta el final.
Pero sin clase, y sin smoking.
On February 23 2010
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