10/14/09
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Es no mirar a los ojos.
Nos sé, no sé por donde voy.
Vamos, que la luna no aparece, se esconde, no quiere cumplir mis deseos.
Es no decir la verdad.
Que la dicha del egoísta en su propia desgracia, en su propia agonía, que es, que es, es corriente de la conciencia.
Hoy yo y tu y yo y yo te miraba sin mirar.
Y tu qué, qué nada.
Nada, mañana otro día y podré... y podré?
Que más quisiera... y el dolor del triste, el dolor ubicado, la congoja, la misma desgracia del egoísta, cuantas veces se retuerce en torbellinos tapado hasta la cabeza, con la lágrima caliente , el sudor y el miedo.
Adiós , adiós, ya no hay tiempo.
Dijeron que los ángeles caen primero.